pensamientos, reflexiones, vida

Lo que vemos afuera, está adentro.

Muchas veces puedo ser muy ingenua, confío mucho en las personas y creo que es por que mis pensamientos no son maliciosos. Si es verdad que lo que vemos en los demás es lo que poseemos entonces tiene sentido. Tengo buenas intenciones. Hago cosas extrañas a veces, con buenas intenciones. Y entonces entiendo, que cuando las personas no ven esa intención, pensando que mi intención es egoísta, negativa o haciendo cualquier otro juicio, están reflejando lo que hay dentro de ellas mismas. Sé que la gente ve lo que ve por alguna razón, es algo que comprendo después de haber escuchado tantas historias en cientos de consultas de terapia. Todos tenemos razones, para lo que hacemos queriendo y lo que hacemos sin querer. Simplemente así es.

Lo que vemos más en los demás, lo vemos porque lo reconocemos en nosotros mismos.

Lo entiendo y no lo juzgo, y porque no lo juzgo sigo eligiendo primero confiar.

Lucía Victoria

relaciones, vida

¿Desde qué lugar te relacionas con los demás?

Todos hemos crecido con necesidades no resueltas en la infancia, todos tenemos heridas, aunque a veces no las podamos ver o reconocer. Muchas veces nos relacionamos con las personas desde éstas heridas y con la persona que más reflejamos esto es con la pareja.

Nuestro niño interior y cómo se relaciona con la pareja también tiene que ver con cómo fue nuestro primer modelo de pareja: nuestra primera idea de la pareja se creó en la infancia al estar mirando a papá y mamá.

Si en nuestra familia hubo momentos de alegría, si la tristeza se vivía en pareja, si había buena comunicación, entonces es más probable que nuestro niño interior genere una idea armoniosa o sana de lo que es una pareja. Si nuestros padres se relacionaron como niños heridos, se exigían, se desvalorizaban, se reclamaban, se culpaban uno al otro, veían lo negativo sobre lo positivo o ni siquiera se veían… entonces es más probable que nosotros lo vivamos así con nuestra pareja. Puede ser que repitamos sólo algunas formas, algunas positivas y otras negativas.

 

 

niño herido

 

Lamentablemente necesitamos vivir o ver cosas muy tristes o impactantes para darnos cuenta que tal vez estamos haciendo algo que nos afecta y afecta a otros. Y hasta que podemos verlo podemos modificarlo.

 Y esto solamente podremos hacerlo si primero aprendemos a mirarnos a nosotros mismos.

Es importante para todos hacer consciente primero desde dónde nos hemos relacionado… y si nos hemos relacionado desde nuestro niño herido, es bueno comenzar a sanarlo. Cuando trabajamos en sanarnos, nuestras relaciones mejoran.

Por ejemplo, yo puedo platicar que pude darme cuenta que me relacionaba desde mis heridas y que además repetía patrones familiares hasta después de años en cursos y en terapia. Iban cayéndome veintes poco a poco. Antes veía más lo negativo de mi pareja que lo positivo (como lo hacían algunas mujeres de mi familia). Si no veía lo positivo, no podía agradecer ni valorar… Si nunca era suficiente lo que el otro hacía, yo me consideraba por encima de él… Y si yo me sentía más o mejor que el otro, inconscientemente buscaba esa atención en otro lugar (al principio era de una manera tan inconsciente que ni yo misma podía notarlo); no estaba viendo al otro, no podía ver lo que sentía (podía verlo y considerarlo pero era algo superficial, no había una real comprensión)… sólo me importaba lo que yo podía sentir. ¿Y qué creen que pasa cuando una persona percibe que su pareja se siente más que él o ella?, ¿qué creen que pasa cuando se percibe que la pareja está buscando a alguien más que llene un vacío?… Sí, es probable que también la otra persona busque en otro lugar a alguien que sí la mire (aunque sea por unos ratos)… Desde mi herida infantil, para mi era lo más importante que una pareja me hiciera sentir la única, su prioridad, la mejor; necesitaba sentirme vista. Lo que de niña no sentí recibir de mi padre (esto yo ni lo sabía tampoco, descubrí ese sentimiento en mi por sorpresa). Entonces, cuando la pareja no me hacía sentir eso, para mi era lo peor de la vida; ¡ahhh pero cómo sufría!, de verdad que dolía, me daba en mi herida más profunda que pusiera su atención en alguien más. Así entendí que quería que me demostraran el amor justo como yo quería, y si no era eso lo que recibía, entonces no podía sentir ningún amor (y mucho menos darlo). ¿Cómo podría alguien que siente desesperadamente que algo le falta, estar pendiente de lo que siente alguien más? (Es como un niño pequeño llorando desconsoladamente por no recibir lo que está pidiendo, patalea, grita, se tira al suelo, y no se da cuenta si está golpeando a quien está cerca, él sólo siente lo suyo, ¿lo han visto?)

Cuando pude entender todo esto y hacerme cargo de mis heridas emocionales conscientemente, mi vida prácticamente cambió. Ver las lealtades que tenía con mi sistema familiar paterno y materno me permitió liberarme de ellas y poder hacer las cosas diferente: ver a la pareja, valorar más lo bueno, tomar al otro tal como es, dar su lugar a los hombres, dejar de necesitar que alguien más llene una herida mía… en fin, de verdad que es ver (y vivir) la vida diferente.

 

Y es que realmente todos necesitamos sanar.
A todos nos duele algo en algún momento de la vida.
Todos necesitamos apoyo alguna vez.

No se trata de culpas, se trata de responsabilidad. Somos niños heridos que van por el mundo hiriendo a otros (sin querer) hasta que somos capaces de hacernos responsables de esas heridas y trabajarlas.

Nadie puede dar lo que no tiene, entonces volteémos primero a vernos a nosotros mismos, trabajemos en nosotros mismos, en esas cositas que creemos que no son tan importantes, pero que sin darnos cuenta nos desconectan, nos distraen de estar totalmente presentes y en nuestro lugar. No necesitamos tener un mega trauma para darnos tiempo yendo a terapia o para buscar algún tipo de ayuda. Es simple, aprendamos a vernos más a nosotros mismos… Y si no sabemos cómo ni por dónde empezar, es bueno pedir ayuda.

Puedes empezar por verte y abrazarte.
Luego podrás ver y abrazar a los demás.

Lucía Victoria

niño interior

 

pensamientos, reflexiones, vida

Bendito presente

En los últimos años me he dado cuenta que tengo problemas de memoria 🤭 no recuerdo muchísimas cosas, algunas cosas que la gente puede considerar o haber considerado importantes (me entero de algunas cosas que me cuentan sobre años atrás y que yo ya ni tenía idea que habían pasado 😆 algunas cuando me las platican sí recupero el recuerdo pero otras aunque me lo cuenten detalladamente no vuelve nada), así que si en algún momento alguien se vio afectado por mi de alguna manera, si hubo entre nosotros algún momento desagradable o incómodo, es probable que no lo recuerde (claro que también hay cosas que sí recuerdo, muchas también)… bueno, esto explicaría por qué casi siempre suelo actuar como si nada hubiera pasado jajaja puede ser porque ya ni me acuerdo o también porque simplemente elegí dejar de darle importancia a lo que ya pasó. 😬😁

Pues, bendita ignorancia en este caso… a mi beneficio.
La verdad es que yo creo que sería bueno que todos tuviéramos la facilidad de olvidar lo que quisiéramos, de tomar la decisión de ya no recordar sobretodo los malos momentos que nos alejan de la gente y de disfrutar el presente 

Yo por eso digo: vamos a re-conocernos.

 

Lucía Victoria

 

opiniones, pensamientos, reflexiones, relaciones

Cuando el amor no es suficiente…

“Con amor, solo con amor, no basta. Tiene que estar en orden”  Bert Hellinger

“El amor no es suficiente para el éxito y la felicidad en la vida, el amor no basta. ¿Cuántas personas aman profundamente a su pareja pero las diferencias irreconciliables los avocan a la ruptura y no pueden seguir juntos?

¿Cuántos padres aman a sus hijos con toda el alma, les dan lo mejor de sí y ven cómo estos hijos se pierden en comportamientos autodestructivos?

El amor es como el agua, que sin un cauce o un recipiente que lo contenga, se desparrama.”

14322212_1460253884001812_9050938983158663681_n

Cuando dos personas deciden formar una pareja no son solo dos personas, son dos sistemas familiares los que se unen.

Bert Hellinger dice que la relación de pareja sólo se logra cuando el hombre respeta a la mujer tal como es, exactamente como es, y que la mujer respeta al hombre tal como es, exactamente como es. En uno de sus libros sobre el asentir a la pareja, dice: “El asentimiento: “Yo te amo así como eres… así como eres, eres buena para mi…” Ésto le da seguridad a la pareja… Entonces agrega algo más: “Me alegra ver a tu madre, tal como es y me alegra ver a tu padre, tal como es…” La pareja se siente mucho más segura si sus padres son reconocidos y amados, tal como son.”

Tomar a la otra persona tal como es, es tomarla con sus fortalezas y fragilidades, tal como como nosotros deseamos que nos tomen, tal como somos. Es respetar al otro como queremos que nos respeten.

La mala noticia para muchos es que es más común de lo que pensamos (y quisiéramos) no poder hacer ésto, no poder ver a la pareja realmente. Hay muchos más asuntos en nuestro inconsciente que ni siquiera sabemos que estamos cargando; lealtades, mandatos, ideas que hacen difícil que las relaciones de pareja funcionen.

Ahora bien, además de éste orden tan importante, existen implicaciones con nuestros sistemas familiares que pueden hacer que no estemos disponibles para la pareja (aunque pensemos que sí lo estamos).

Por ejemplo, cuando una pareja tiene un hijo y la madre lo pone por encima de su esposo (le quita la corona a “su rey” para ponérsela al hijo), inconscientemente coloca al hijo en el lugar de su pareja. Así también cuando la madre o el padre son ausentes, física o emocionalmente o cuando simplemente un miembro de la pareja no asiente al otro tal y como es (lo critica, lo juzga, lo ve como menos). Esto convierte al hijo en la pareja de la madre, por lo tanto, después difícilmente encontrará una mujer como pareja estable a la que pueda realmente mirar, con la que pueda realmente conectar profundamente. Luego, el hijo varón inconscientemente puede buscar una pareja que tampoco esté totalmente disponible, ya sea por que está mirando a alguien de su propia familia también o a algún suceso o ancestro que la mantiene ocupada. Y ésto se puede repetir con una mujer, con otra y con otra, en la búsqueda inconsciente de su propia madre (lo cual obviamente nunca podría satisfacerse) hasta hacerlo consciente. Lo mismo sucede con las hijas mujeres cuando sus padres les ponen la corona de “reina”.

Entonces también, una mujer o un hombre que interfiere entre una relación de pareja, es una persona que tampoco está disponible para la pareja. Al estar entre su madre y su padre, se convierte en “la otra” o “el otro”, por lo que buscará inconscientemente una relación donde siga siendo éste su papel.

Cuando una mujer o un hombre asumen un rol de madre o padre de sus propios padres sucede lo mismo, no están disponibles para una relación de pareja, pues su atención y cuidados están hacia sus padres. Al descuidar su relación de pareja se convierte en una figura ausente que puede dar lugar a la infidelidad, ya que ella o él no está disponible.

Otra forma de implicación se da cuando la mujer se comporta como la madre de su marido; cuida y regaña a su pareja como una madre, no como mujer. Esto suele ser motivo de infidelidad, pues inconscientemente el hombre tenderá a buscar a la mujer que no tiene en casa. Y puede suceder el caso contrario, un hombre que se comporta como padre de la mujer, la protege y cuida, minando su figura viril ante ella.

También en ocasiones sucede que alguno de los miembros de la pareja esté repitiendo la historia de un miembro de su familia, lo haya conocido o no, y entonces, por más que desea que la relación funcione, algo la lleva al fracaso. Aquí aplica perfecto eso de “Quien no conoce su historia tiende a repetirla”… y se repite por que es una forma de mantenernos unidos a nuestro sistema, de darle un lugar a esa persona con esa historia.

Estas situaciones son algunos de los ejemplos de cómo sin darnos cuenta podemos estar mirando hacia otro lado, en lugar de estar mirando a la pareja. Este tipo de implicaciones siempre son producto del amor; pero de un amor infantil que nos impide vivir nuestro propio destino. Es entonces posible, más veces de lo que nos gustaría, que así muchas parejas que se aman, a pesar de eso, no permanezcan juntas. Lamentablemente, sólo el amor no es suficiente para salvar una relación.

La buena noticia es que éstos asuntos pueden hacerse conscientes en alguna terapia sistémica y así poner orden y soltar lealtades o implicaciones. De ésta manera podremos comenzar a vivir diferente.

Si te interesa seguir leyendo sobre el tema puedes buscar: Los órdenes del amor según Bert Hellinger.

 

Lucía Victoria

relaciones, vida

Papás

Después de investigar un poco con mi familia paterna, he visto que en mi árbol genealógico muchos padres no se quedan; murieron jóvenes, se iban a vivir lejos o simplemente no estaban disponibles emocionalmente.
También veo que a muchos de ellos no se les reconoce su lugar de hombres, sino que se les conoce por lo que no hicieron, por lo que les faltó dar, por lo que “no cumplieron”.
Entonces entiendo las cosas.

Hoy doy las gracias a todos los hombres, a todos los padres así como les tocó vivir y así como fueron. Sé que lo hicieron lo mejor que pudieron. Y reconozco su lugar en la familia, igual de importante que el de las mujeres.
Les doy las gracias por la vida, los honro, los respeto y les digo que ya empezamos a hacerlo diferente.

Gracias por lo que me han enseñado.

Lucía Victoria

images (2)