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28 de Julio

“Pasé mi cumpleaños en la playa, muy tranquila y descansando de tanto trabajo. Fui a cenar con mi mamá, José, mi tía Martha y Diana, la amiga de mi mamá, a La bodeguita de en medio, donde había una música cubana contagiosa que me encanta.

Hoy junto con las felicitaciones me han dicho varias veces que sus 28 años fueron unos de los mejores años, mi tía me dijo que a esa edad viajó y que había sido un buen año para ella… siempre he tenido el deseo de viajar a muchos lugares, pero ahora, después de escuchar esas experiencias, fue como un switch que se activó; éste año sería un año muy diferente, en el que empezaría una vida de viajes, de independencia, de disfrutar más… lo dije e instantáneamente lo comencé a sentir así, me sentía como una persona diferente, como si hubiera tomado cierto poder de algún lado sólo por el hecho de cumplir un año más. De inmediato comencé a planear el primer viaje del año, algo apresurado pero que resultó ser riquísimo en experiencias.”

1

Antes de cualquier viaje planeado, en agosto se presentó una oportunidad, una pequeña salida, acompañando a mi novio a tomar fotos a un evento en una hacienda cerca de General Cepeda, Coahuila. Un lugar muy cercano, pero ese verde, los viñedos, el cielo azul y esas nubes son cosas que no se ven todos los días, por lo menos no todas juntas. Fue cansado ir a “trabajar” pero valió la pena con esas maravillas. Apenas era el principio…

2

Para éste año que había decretado, me empeñé en que siguiera en pie la ida a Puebla, aunque fuera algo apresurado… terminé yendo con una amiga que me quiso acompañar (luego dándome cuenta que sin ella no se qué hubiera sido de mi jaja), sintiéndome como una adolescente que viaja por primera vez sin compañía de alguien mayor. No me había dado cuenta de lo dependiente que aún era de mi mamá, era algo realmente vergonzoso jaja. Fue un buen viaje, aprendí muchas cosas, me divertí, pasé una noche extraña y divertida junto con alguien con quien pensé que nunca iba a tener que convivir más después de la prepa, y no fue una obligación, realmente sentí que quería hacerlo para dejar todo atrás. Se sintió bien, por lo menos para mi.

3

Jamás pensé que ese día que cumplía 28 estaba decretando con tanta fuerza algo así de grande… en septiembre empecé otro viaje, no como los que se nos vienen a la cabeza al decir esa palabra, no con aviones, playas, nuevas ciudades… un viaje distinto que le dio y le sigue dando un giro a mi vida; y que ahora que recuerdo, yo decretaba desde años atrás, cuando decía que me gustaría casarme y tener otro hijo a los 28. No sabía que lo que decía podría ser tan fuerte, ni siquiera imaginaba en qué circunstancias estaría a esa edad, pero definitivamente lo estaba atrayendo de la manera que fuera. A final de cuentas la vida no deja de sorprendernos con cosas que tal vez nunca creímos que nos iba a tocar vivir, entre noticias alegres y noticias tristes… para el siguiente mes mis planes habían cambiado bastante.

En diciembre comencé a compartir mi vida más de cerca con esa persona que me ayudaba a ser más yo cada día. Sin entrar en detalles… una montaña rusa… que no cambiaría. ❤

4

Para noviembre surgió una oportunidad de visitar a mi familia en Querétaro, fue algo que me hizo sentirme más cerca a mis raíces. En esos pocos días escuché más sobre mis tíos, mis primos, mis abuelos… algo que me unía más al clan. Visitamos a una tía que ha estado en cama y aún no se comunicaba verbalmente con nosotros, a decir verdad, me fui de ahí un poco triste.

5

En marzo que volvíamos a Querétaro la vi mucho mejor. En éstas dos visitas a Querétaro me sentía como otra persona, diferente a la que hace muchos años había convivido con ellos. Probablemente por la diferencia de edad, pero era como si antes viviera en una burbuja y ahora estuviera mucho más consciente de lo realmente importante. Entonces se sentía como un mundo totalmente diferente. Le agradecí a Dios por permitirme despertar.

6

En junio pude ir a la playa, gracias a los primos de mi esposo que se casaron allá. Disfruté tanto esos días… descansé todo lo que quise, hice todo lo que quise, sólo estaba ahí sin límites de tiempo, sin horarios, como hacía mucho tiempo no estaba. La boda estuvo hermosa, todos relajados, bailamos muchísimo, sudamos muchísimo jajaja y a nadie le importó. No había pretensiones. Por lo menos yo no las sentí. Tal vez la que había cambiado era yo… quien sabe.

En esa misma ocasión pude conocer Sayulita, esa playa de surfers de la que me habían hablado tanto. Después de años de imaginármela, por fin estaba ahí.

7

Sin fecha porque fue un proceso… asistí durante meses a un diplomado hermoso que me ayudó a ver cómo cuando era una niña había aprendido que era mejor no sentir para no hacer problemas y que era más importante complacer a otros que lo que yo pudiera querer (no porque me lo hayan dicho así sino que así lo sentí). Después de hacer esto consciente pude comenzar a darme yo misma permiso de volver a sentir TODO y de darme gusto a mi. Para mi ese fue un viajesote.

8

Para la última semana de mis 28 años fui a Monterrey a visitar a mi papá, mis tíos, primos y mi abuela, entre carcajadas festejamos por adelantado mi cumpleaños. Al día siguiente mi mamá me concedió el deseo de conocer Cuatro ciénegas, nos llevó de paseo, a mis abuelos, mi hijo y mi esposo. Conocimos lugares hermosos y a mí me encantó cómo mis abuelos estuvieron ahí disfrutando junto a nosotros a pesar de tanto calor.

Si hablara de todo lo que consideré “viaje” durante éste año sería una lista muy larga.

Lo importante es que en los últimos meses me he dado cuenta, lo mío no es hacer planes a largo plazo, lo mío más bien es hacer las cosas… digamos que… inesperadamente. Si yo hubiera planeado todos estos viajes creo que no habrían salido tan bien.

Y lo logré, entre pequeños o grandes proyectos y salidas que no se concretaron y otros que sí, definitivamente éste año fue en el que más viajé, en el que hice más cosas nuevas y en el que me he dado más permiso de ser únicamente yo, de hacer lo que realmente quiero y de sentir todo lo que antes no pude sentir. Nunca subestimen el poder de sus pensamientos.

Después de todo esto no me queda más que ser agradecida. Definitivamente, en el camino para llegar hasta lo que soy hoy, toda la gente que me rodea ha tenido parte, de manera directa o indirecta, hasta con el más mínimo detalle que puedan imaginar. Cuando vi alguna frase que compartieron, alguna foto familiar, algún comentario que hicieron… las posibilidades son infinitas. GRACIAS a todos por ser mis maestros.

Así es como todos somos uno.

Lucía Victoria.

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