relaciones, vida

¿Desde qué lugar te relacionas con los demás?

Todos hemos crecido con necesidades no resueltas en la infancia, todos tenemos heridas, aunque a veces no las podamos ver o reconocer. Muchas veces nos relacionamos con las personas desde éstas heridas y con la persona que más reflejamos esto es con la pareja.

Nuestro niño interior y cómo se relaciona con la pareja también tiene que ver con cómo fue nuestro primer modelo de pareja: nuestra primera idea de la pareja se creó en la infancia al estar mirando a papá y mamá.

Si en nuestra familia hubo momentos de alegría, si la tristeza se vivía en pareja, si había buena comunicación, entonces es más probable que nuestro niño interior genere una idea armoniosa o sana de lo que es una pareja. Si nuestros padres se relacionaron como niños heridos, se exigían, se desvalorizaban, se reclamaban, se culpaban uno al otro, veían lo negativo sobre lo positivo o ni siquiera se veían… entonces es más probable que nosotros lo vivamos así con nuestra pareja. Puede ser que repitamos sólo algunas formas, algunas positivas y otras negativas.

 

 

niño herido

 

Lamentablemente necesitamos vivir o ver cosas muy tristes o impactantes para darnos cuenta que tal vez estamos haciendo algo que nos afecta y afecta a otros. Y hasta que podemos verlo podemos modificarlo.

 Y esto solamente podremos hacerlo si primero aprendemos a mirarnos a nosotros mismos.

Es importante para todos hacer consciente primero desde dónde nos hemos relacionado… y si nos hemos relacionado desde nuestro niño herido, es bueno comenzar a sanarlo. Cuando trabajamos en sanarnos, nuestras relaciones mejoran.

Por ejemplo, yo puedo platicar que pude darme cuenta que me relacionaba desde mis heridas y que además repetía patrones familiares hasta después de años en cursos y en terapia. Iban cayéndome veintes poco a poco. Antes veía más lo negativo de mi pareja que lo positivo (como lo hacían algunas mujeres de mi familia). Si no veía lo positivo, no podía agradecer ni valorar… Si nunca era suficiente lo que el otro hacía, yo me consideraba por encima de él… Y si yo me sentía más o mejor que el otro, inconscientemente buscaba esa atención en otro lugar (al principio era de una manera tan inconsciente que ni yo misma podía notarlo); no estaba viendo al otro, no podía ver lo que sentía (podía verlo y considerarlo pero era algo superficial, no había una real comprensión)… sólo me importaba lo que yo podía sentir. ¿Y qué creen que pasa cuando una persona percibe que su pareja se siente más que él o ella?, ¿qué creen que pasa cuando se percibe que la pareja está buscando a alguien más que llene un vacío?… Sí, es probable que también la otra persona busque en otro lugar a alguien que sí la mire (aunque sea por unos ratos)… Desde mi herida infantil, para mi era lo más importante que una pareja me hiciera sentir la única, su prioridad, la mejor; necesitaba sentirme vista. Lo que de niña no sentí recibir de mi padre (esto yo ni lo sabía tampoco, descubrí ese sentimiento en mi por sorpresa). Entonces, cuando la pareja no me hacía sentir eso, para mi era lo peor de la vida; ¡ahhh pero cómo sufría!, de verdad que dolía, me daba en mi herida más profunda que pusiera su atención en alguien más. Así entendí que quería que me demostraran el amor justo como yo quería, y si no era eso lo que recibía, entonces no podía sentir ningún amor (y mucho menos darlo). ¿Cómo podría alguien que siente desesperadamente que algo le falta, estar pendiente de lo que siente alguien más? (Es como un niño pequeño llorando desconsoladamente por no recibir lo que está pidiendo, patalea, grita, se tira al suelo, y no se da cuenta si está golpeando a quien está cerca, él sólo siente lo suyo, ¿lo han visto?)

Cuando pude entender todo esto y hacerme cargo de mis heridas emocionales conscientemente, mi vida prácticamente cambió. Ver las lealtades que tenía con mi sistema familiar paterno y materno me permitió liberarme de ellas y poder hacer las cosas diferente: ver a la pareja, valorar más lo bueno, tomar al otro tal como es, dar su lugar a los hombres, dejar de necesitar que alguien más llene una herida mía… en fin, de verdad que es ver (y vivir) la vida diferente.

 

Y es que realmente todos necesitamos sanar.
A todos nos duele algo en algún momento de la vida.
Todos necesitamos apoyo alguna vez.

No se trata de culpas, se trata de responsabilidad. Somos niños heridos que van por el mundo hiriendo a otros (sin querer) hasta que somos capaces de hacernos responsables de esas heridas y trabajarlas.

Nadie puede dar lo que no tiene, entonces volteémos primero a vernos a nosotros mismos, trabajemos en nosotros mismos, en esas cositas que creemos que no son tan importantes, pero que sin darnos cuenta nos desconectan, nos distraen de estar totalmente presentes y en nuestro lugar. No necesitamos tener un mega trauma para darnos tiempo yendo a terapia o para buscar algún tipo de ayuda. Es simple, aprendamos a vernos más a nosotros mismos… Y si no sabemos cómo ni por dónde empezar, es bueno pedir ayuda.

Puedes empezar por verte y abrazarte.
Luego podrás ver y abrazar a los demás.

Lucía Victoria

niño interior

 

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