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Final de una novela

Después de más de un año de no verse, el destino los hizo coincidir. Se sonrieron desde lejos mientas caminaban uno hacia el otro, sentían como si no hubiera pasado el tiempo. Bailaron una canción abrazados y rodeados de toda esa gente, pero ellos se sentían como volando, juntos, solos en ese salón. Sus ojos cerrados, sus mejillas una junto a la otra, esa sensación de calidez, el olor que siempre tenían los dos… Era tan familiar, tan sereno… Era un sentimiento de amor infinito y pacífico. Ambos sabían que querían estar juntos para siempre, nunca dejaron de creerlo.

Cuando terminó la canción, ella le sonrió amorosamente, su rostro dejaba ver el inmenso amor que le tenía, le acarició la mejilla y mirándolo a los ojos le preguntó: «¿Algún día podrás serle fiel a una sola mujer?»

Él, asombrado por la pregunta, sólo sonrió expresando con su rostro lo difícil que eso sería. Entonces ella, nada asombrada, sin decirle más, le sonrió, le besó la frente y se fue. Sabía que siempre iba a amarlo pero también sabía que lejos estaban mejor.

«Tal vez en otra vida» – pensó. «Cuando no necesites tener a más de una mujer para sentirte completo. O cuando yo sepa amar sin medida.»

Lucía Victoria.

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Infidelidades necesarias.

new things“He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo peor que se le puede hacer. Puede resultar doloroso, pero no tiene por qué ser una tragedia. Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad…, a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad esencial o una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro…, una afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes, sino mejores.”

Éste es un fragmento de “Intimidad”, de Hanif Kureishi, novelista, autor teatral, guionista y director de cine británico. Me encanta porque nos invita a crecer.

Últimamente he estado pensando en esto de cambiar y lo resistente que puede volverse la gente a veces.

Que algo haya sido siempre así, no significa que no necesite cambiarse para mejorar. Tal vez pueda seguir funcionando si se sigue haciendo igual, pero quizá también puede perfeccionarse si se busca renovar.

Que te hayan tocado unos padres que hacían las cosas de cierta manera, porque sus padres también lo hacían así, no necesariamente significa que esa manera sea la mejor para ti y para los que vienen.

Que las cosas siempre se hayan hecho como te lo han dicho los demás, no quiere decir que a ti también te vaya a funcionar.

Que sigas haciendo las cosas así sólo porque ya estás acostumbrado de hacerlo igual toda tu vida, no significa que no lo vas a poder cambiar.

Puedo entender que hay cosas a las que hay que ser leales, pero lo que es una necedad es seguir intentando hacer las cosas de la misma manera cuando sabemos que podríamos hacerlas diferente y mejor. Busca lo que sea mejor para ti, lo que te funcione a ti. Cambia.

Y es que ¿cómo sabes que la manera en la que siempre has hecho las cosas es la mejor si no has probado algo diferente?

Lucía Victoria.

 

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