ocio, pensamientos, vida

¿Estás en paz?

Una mañana camino al trabajo.

En el semáforo me toca en rojo y al lado de mi camioneta está el señor que vende jugos de naranja.

Otras veces le he comprado. Hoy no traigo dinero, pero lo saludo y le doy los buenos días con una sonrisa.

Segundos después se acerca su esposa molesta a decirme que por qué le estoy coqueteando al señor.

– Yo sólo estoy siendo amable. No estoy haciendo nada para que se enoje.

– ¿Y quién te pidió que fueras amable?

– Nadie. Soy así porque me gusta.

– Y yo quiero ser celosa y enojona. Y me gusta ser así.

– Ok… Entonces cada quien que sea como quiera. No tengo que cambiar porque a alguien le molesta.

Me voy. Estamos de acuerdo en que cada quien puede ser lo que quiera ser y en que no vamos a cambiar algo sólo porque a otra persona le parece que estamos mal, somos adultos… Al menos concordamos en eso.

Y entonces pienso: lo importante aquí son todas las consecuencias de lo que elegimos ser.

A mi me deja tranquila ser amable con la gente.

¿Eso la dejará en paz?

 

Lucía Victoria.

P.d. Todo ésto pasó sólo en mi imaginación… después de darle los buenos días al señor que vende jugos de naranja.
escritores, ficción, ocio

Final de una novela

Después de más de un año de no verse, el destino los hizo coincidir. Se sonrieron desde lejos mientas caminaban uno hacia el otro, sentían como si no hubiera pasado el tiempo. Bailaron una canción abrazados y rodeados de toda esa gente, pero ellos se sentían como volando, juntos, solos en ese salón. Sus ojos cerrados, sus mejillas una junto a la otra, esa sensación de calidez, el olor que siempre tenían los dos… Era tan familiar, tan sereno… Era un sentimiento de amor infinito y pacífico. Ambos sabían que querían estar juntos para siempre, nunca dejaron de creerlo.

Cuando terminó la canción, ella le sonrió amorosamente, su rostro dejaba ver el inmenso amor que le tenía, le acarició la mejilla y mirándolo a los ojos le preguntó: “¿Algún día podrás serle fiel a una sola mujer?”

Él, asombrado por la pregunta, sólo sonrió expresando con su rostro lo difícil que eso sería. Entonces ella, nada asombrada, sin decirle más, le sonrió, le besó la frente y se fue. Sabía que siempre iba a amarlo pero también sabía que lejos estaban mejor.

“Tal vez en otra vida” – pensó. “Cuando no necesites tener a más de una mujer para sentirte completo. O cuando yo sepa amar sin medida.”

Lucía Victoria.

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Hablando conmigo

Mientras manejo a casa veo un conductor metiéndose a la fila y desobedeciendo las señales de tránsito.

Dentro de mi:

Ello: ¡Ahí va otro pen…! ¡No se meta! ¡Espere haciendo fila como todos los demás! Seguro es un señor que siempre hace lo que se le da la gana… ¿Por qué hay gente así?

Yo: Tú siempre hablando como si tu fueras mejor que todos.

Super yo: Acuérdate de no juzgar a la ligera, realmente no sabes por qué hacen las cosas los demás.

Yo: Sí, tienes razón ¿qué tal si lleva mucha prisa porque tiene una emergencia, un familiar grave o algo así?

Ello: ¡Ay sí! seguramente todos tienen algo urgente, entonces media ciudad tiene gente muriéndosele porque todos manejan como unos idiotas.

Super yo: Bueno ya, tu puedes mantener la calma, tienes cierta consciencia.

Yo: Pfff… ¿Y si dejas de perder el tiempo en hacer corajes por lo que hacen los demás? Ya analizaste demasiado. A otra cosa… súbele a la música.

Comienzo a cantar y relajarme, mientras las otras personas me ven.

Ello: Todos me ven con cara de loca, debe ser porque ellos no saben divertirse. Si yo quiero bailar mientras manejo, ¡bailo!

Super yo: ¿Cómo sabes que te ven y piensan eso? ¡Deja de creerte que sabes todo!

Yo: Parece que se te olvida ser más humilde. Para eso estoy aquí, para recordártelo.

Ello: También podrías sólo dejar de pensar tanto… ¡Qué aburrida! Deja eso ya…

Yo: Ok yaaaaaaaaaaaaaaa. ¡Mente en blanco!

Canto mientras pienso algunas otras cosas.

Llego a la casa, pongo música y sólo bailo. Apago la mente y empiezo a sentir.

Y después de un buen rato… volvemos a empezar. Y así todas las veces que quepa ésto en un día.cropped-overthinking_wallpaper_by_pipa10-d5v8nri2.jpg

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Si los perros ladran…?

La verdad es que no siempre que “los perros ladran es señal de que vamos avanzando”… algunas veces te estarán ladrando para advertirte de algo que tú no has visto, algunas otras tal vez sólo le estarán ladrando a la luna o a la bolsa de plástico que llevó el aire por ahí. En fin… No cabe duda que, a pesar de las señales, sólo vemos lo que queremos ver y lo que estamos preparados para aceptar en ese momento.

Lucía Victoria.

 

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