opiniones, pensamientos, reflexiones, relaciones

Cuando el amor no es suficiente…

“Con amor, solo con amor, no basta. Tiene que estar en orden”  Bert Hellinger

“El amor no es suficiente para el éxito y la felicidad en la vida, el amor no basta. ¿Cuántas personas aman profundamente a su pareja pero las diferencias irreconciliables los avocan a la ruptura y no pueden seguir juntos?

¿Cuántos padres aman a sus hijos con toda el alma, les dan lo mejor de sí y ven cómo estos hijos se pierden en comportamientos autodestructivos?

El amor es como el agua, que sin un cauce o un recipiente que lo contenga, se desparrama.”

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Cuando dos personas deciden formar una pareja no son solo dos personas, son dos sistemas familiares los que se unen.

Bert Hellinger dice que la relación de pareja sólo se logra cuando el hombre respeta a la mujer tal como es, exactamente como es, y que la mujer respeta al hombre tal como es, exactamente como es. En uno de sus libros sobre el asentir a la pareja, dice: “El asentimiento: “Yo te amo así como eres… así como eres, eres buena para mi…” Ésto le da seguridad a la pareja… Entonces agrega algo más: “Me alegra ver a tu madre, tal como es y me alegra ver a tu padre, tal como es…” La pareja se siente mucho más segura si sus padres son reconocidos y amados, tal como son.”

Tomar a la otra persona tal como es, es tomarla con sus fortalezas y fragilidades, tal como como nosotros deseamos que nos tomen, tal como somos. Es respetar al otro como queremos que nos respeten.

La mala noticia para muchos es que es más común de lo que pensamos (y quisiéramos) no poder hacer ésto, no poder ver a la pareja realmente. Hay muchos más asuntos en nuestro inconsciente que ni siquiera sabemos que estamos cargando; lealtades, mandatos, ideas que hacen difícil que las relaciones de pareja funcionen.

Ahora bien, además de éste orden tan importante, existen implicaciones con nuestros sistemas familiares que pueden hacer que no estemos disponibles para la pareja (aunque pensemos que sí lo estamos).

Por ejemplo, cuando una pareja tiene un hijo y la madre lo pone por encima de su esposo (le quita la corona a “su rey” para ponérsela al hijo), inconscientemente coloca al hijo en el lugar de su pareja. Así también cuando la madre o el padre son ausentes, física o emocionalmente o cuando simplemente un miembro de la pareja no asiente al otro tal y como es (lo critica, lo juzga, lo ve como menos). Esto convierte al hijo en la pareja de la madre, por lo tanto, después difícilmente encontrará una mujer como pareja estable a la que pueda realmente mirar, con la que pueda realmente conectar profundamente. Luego, el hijo varón inconscientemente puede buscar una pareja que tampoco esté totalmente disponible, ya sea por que está mirando a alguien de su propia familia también o a algún suceso o ancestro que la mantiene ocupada. Y ésto se puede repetir con una mujer, con otra y con otra, en la búsqueda inconsciente de su propia madre (lo cual obviamente nunca podría satisfacerse) hasta hacerlo consciente. Lo mismo sucede con las hijas mujeres cuando sus padres les ponen la corona de “reina”.

Entonces también, una mujer o un hombre que interfiere entre una relación de pareja, es una persona que tampoco está disponible para la pareja. Al estar entre su madre y su padre, se convierte en “la otra” o “el otro”, por lo que buscará inconscientemente una relación donde siga siendo éste su papel.

Cuando una mujer o un hombre asumen un rol de madre o padre de sus propios padres sucede lo mismo, no están disponibles para una relación de pareja, pues su atención y cuidados están hacia sus padres. Al descuidar su relación de pareja se convierte en una figura ausente que puede dar lugar a la infidelidad, ya que ella o él no está disponible.

Otra forma de implicación se da cuando la mujer se comporta como la madre de su marido; cuida y regaña a su pareja como una madre, no como mujer. Esto suele ser motivo de infidelidad, pues inconscientemente el hombre tenderá a buscar a la mujer que no tiene en casa. Y puede suceder el caso contrario, un hombre que se comporta como padre de la mujer, la protege y cuida, minando su figura viril ante ella.

También en ocasiones sucede que alguno de los miembros de la pareja esté repitiendo la historia de un miembro de su familia, lo haya conocido o no, y entonces, por más que desea que la relación funcione, algo la lleva al fracaso. Aquí aplica perfecto eso de “Quien no conoce su historia tiende a repetirla”… y se repite por que es una forma de mantenernos unidos a nuestro sistema, de darle un lugar a esa persona con esa historia.

Estas situaciones son algunos de los ejemplos de cómo sin darnos cuenta podemos estar mirando hacia otro lado, en lugar de estar mirando a la pareja. Este tipo de implicaciones siempre son producto del amor; pero de un amor infantil que nos impide vivir nuestro propio destino. Es entonces posible, más veces de lo que nos gustaría, que así muchas parejas que se aman, a pesar de eso, no permanezcan juntas. Lamentablemente, sólo el amor no es suficiente para salvar una relación.

La buena noticia es que éstos asuntos pueden hacerse conscientes en alguna terapia sistémica y así poner orden y soltar lealtades o implicaciones. De ésta manera podremos comenzar a vivir diferente.

Si te interesa seguir leyendo sobre el tema puedes buscar: Los órdenes del amor según Bert Hellinger.

 

Lucía Victoria

ocio, pensamientos, vida

¿Estás en paz?

Una mañana camino al trabajo.

En el semáforo me toca en rojo y al lado de mi camioneta está el señor que vende jugos de naranja.

Otras veces le he comprado. Hoy no traigo dinero, pero lo saludo y le doy los buenos días con una sonrisa.

Segundos después se acerca su esposa molesta a decirme que por qué le estoy coqueteando al señor.

– Yo sólo estoy siendo amable. No estoy haciendo nada para que se enoje.

– ¿Y quién te pidió que fueras amable?

– Nadie. Soy así porque me gusta.

– Y yo quiero ser celosa y enojona. Y me gusta ser así.

– Ok… Entonces cada quien que sea como quiera. No tengo que cambiar porque a alguien le molesta.

Me voy. Estamos de acuerdo en que cada quien puede ser lo que quiera ser y en que no vamos a cambiar algo sólo porque a otra persona le parece que estamos mal, somos adultos… Al menos concordamos en eso.

Y entonces pienso: lo importante aquí son todas las consecuencias de lo que elegimos ser.

A mi me deja tranquila ser amable con la gente.

¿Eso la dejará en paz?

 

Lucía Victoria.

P.d. Todo ésto pasó sólo en mi imaginación… después de darle los buenos días al señor que vende jugos de naranja.
pensamientos, reflexiones

Podría no ser así

Cuando buscamos ver algo, vemos sólo lo que nos es conocido, cómodo o esperado, nos cerramos y entonces no vemos lo que simplemente ES. Cuando nuestro juicio encasilla a algo o alguien nos cegamos a un mundo de posibilidades.

Los juicios están en todos lados. Si yo describiera lo que veo en éste momento podría decir algo como: veo a una mujer con el cabello largo y bonito, que parece estar enojada por el gesto que tiene, etc. Y entonces alguien más podría estar imaginando lo que digo y preguntarse ¿largo en comparación con qué? ¿bonito basándose en qué? ¿el gesto puede ser por que le molesta la luz del sol?…

Imagínense que cuando le ponemos el juicio a algo (le ponemos etiquetas, lo clasificamos de alguna forma) lo vamos encerrando en una caja, cada vez más pequeña, sin ninguna salida.

Muchas veces, cuando enjuiciamos, lo hacemos como un niño que tiene la ilusión de que las cosas sean de cierta manera, y en el fondo está también el deseo (infantil) de cambiarlo.

Por ejemplo, las personas no son como queremos que sean; son como son, punto. Muchas personas nos quejamos de otras, desde el deseo de que fueran como pensamos que deberían ser. En serio, leámoslo de nuevo lentamente: nos quejamos de que las personas no son como queremos que sean. ¿Por qué alguien debiera ser como nosotros consideramos que debe ser?, y más importante aún, ¿por qué sufrimos cuando alguien no es como queremos que sea?

Cuando tenemos una idea de lo que es “una buena persona” y conocemos a alguien que no tiene una o varias de esas características que yo le pondría a “SER una buena persona”, sólo hay 2 opciones: ser o no ser una buena persona. Pero realmente habría muchas muchas muchas! Muchas más posibilidades… Así es como nuestro juicio nos limita.

Suspender los juicios y creencias personales implica entender que el pensamiento funciona como un fenómeno colectivo, nuestros pensamientos son el reflejo de las opiniones de otros, de lo que hemos escuchado, leído, percibido o visto de otras personas o no. Ser conscientes de que nuestras opiniones están basadas en creencias y que éstas no son una realidad para todos, nos abre un panorama mucho mayor.

Entonces, si quisiéramos comprender un poco más sobre ésto, podríamos practicar un estado mental en el que ni afirmemos ni neguemos nada, sólo observemos. Sólo esta actitud nos permitiría alcanzar una conciencia distinta.

Esto también tiene que ver con qué tanto nos cuestionamos a nosotros mismos, nuestras ideas, nuestro sistema de valores, nuestros conceptos y sobre todo nuestros juicios. Así como con qué tanto estamos dispuestos a experimentar, qué tanto nos permitimos vivir una experiencia desde lo desconocido y, posiblemente, desde la incertidumbre.

Lo desconocido nos resulta incómodo, y lo incómodo lo rechazamos, no lo queremos ver. Pero eso que nos resulta incómodo es lo que verdaderamente nos lleva a crecer, solucionar y seguir adelante.

Es cuando suspendemos el juicio cuando podemos acercarnos al objeto, persona, hecho, etc. Es así que no hay posibilidad de error. Ver lo que ES, no lo que quisiéramos que fuera o lo que no es.

Y yo, en este momento, siento y creo que para ver lo que ES y vivir ligero con ésto es necesario abrir bien los ojos, la mente, el alma…

Lucía Victoria

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pensamientos, vida

No me malinterpretes.

32928247_10160266649515398_1424571713563131904_oÉsta soy.

No me mal entiendas; sí, a veces puedo estar en desacuerdo contigo en algunas cosas o sentirme mal por algo que hagas, a veces puede chocarme algo que haces por que me reflejas algo que no me gusta de mí, a veces puedo caerte mal o hasta hacerte enojar mucho… pero al mismo tiempo puedes seguir agradándome. Puede ser que hace tiempo hayamos tenido errores y las diferencias entre tu y yo hayan sido tan fuertes que dejamos de hablarnos, puede ser que hace años nos hayamos casi odiado… pero el tiempo ha pasado y he podido ver que las personas aprendemos y cambiamos.

Cuando te veo, te veo completa, sabiendo que, aunque no te comprenda aún, tú también tienes tu historia. Incluso puedo sentir amor por ti, como por cualquier persona que merece un lugar en éste mundo; puedo sentir unas auténticas ganas de abrazarte y sonreírte, sin necesidad de que hagas nada.
Cuando te veo, me veo.

No me malinterpretes, cuando te sonrío soy sincera, simplemente es mi forma de ser.

Lucía Victoria.

#ThisIsMe #LoveIsEverywhere #AmorUniversal

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pensamientos, reflexiones, relaciones, vida

Mi cuerpo se queda chico.

Mientras va pasando el tiempo vas siendo más consciente de lo importante que es disfrutar las cosas sencillas (estoy segura que no a toda la gente la pasa así, pero me alegra creer que a la mayoría sí), sabes que no hay que dejar las cosas para después, que no hay que perder mucho tiempo en enojos, que no hay que guardar vestidos bonitos para momentos especiales, que el peinado a veces no es tan importante, que hay que agradecer el tiempo que sea que puedes pasar jugando con tu hijo a lo que le gusta, que es un mega regalote tener oportunidad de viajar con tu familia a algún lugar, que tu vida no sería la misma sin tu mamá cerca, que vale muchísimo la pena desvelarte viendo cómo una tortuga enorme sale del mar, cava en la arena y entierra sus huevos, que cuando tu sobrino llorando te hace pipí en la cara por accidente (jajaja) lo que importa no es correr a limpiarte sino arrullarlo para que se calme, que si tienes ganas de cantar en el karaoke, cantas aunque desafines, que no hay que esperar a que las personas se acerquen a tí si tú quieres acercarte, que cuando una persona que quieres mucho muere puedes seguir hablando todos los días con ella y realmente te escucha, que no tiene caso enfocarse en lo que no tienes, que aunque las cosas no salgan como tú quisieras puedes elegir no pelearte con la realidad, que cuando tienes una de las pocas oportunidades de abrazar a tu papá no hay que pensarlo dos veces, que hay que valorar el tiempo que aún tienes con los que quieres, que hay que agradecer que puedes ver las maravillas que tiene la naturaleza… y no acabaría.

No puedo dejar de dar las gracias por poder saberlo, por permitirme darme cuenta… a quien tenga que agradecerle eso.

Por que aunque mi vida no es para nada perfecta y hay también muchos momentos en los que estoy muy triste, muy enojada o con pensamientos negativos, sé que es pasajero y es así como mi vida se equilibra. Entonces después viene el amor de nuevo, más grande que todo eso.

Hace pocos días soplé las velas de mi pastel improvisado de cumpleaños, rodeada de mi familia, casi al final de unas vacaciones con ellos, que hasta ahora han sido las mejores que he tenido. Lo que no sabían ellos era que mientras me cantaban, pensaba qué deseo pedir, y lo único que vino a mi mente es que ya tenía todo, entonces mientras apagaba las velas sólo di las gracias y deseé seguir teniéndolos.

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No sé si a alguien más le pasa pero hay veces, cada vez más seguido, que tengo ésta sensación de tener tanto amor dentro de mí que mi cuerpo se queda chico para contenerlo todo. Es una sensación que me llena totalmente físicamente, como una luz amarilla y otra roja más adentro que salen de mi cuerpo atravesando mi pecho y mi espalda.  A veces siento como si fuera a explotar. Y sólo puedo llorar de alegría. Y no se me ocurre otra cosa qué hacer con tanto, mas que repartir algo de eso a todos los que pueda.

Tal vez ésto explique el por qué de algunas de mis (extrañas) acciones.

En fin, así llegué a los 31.

GRACIAS.

Lucía Victoria.

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opiniones, pensamientos, reflexiones, respeto, vida

Lo que sentimos con las redes sociales.

¿Cuántas veces han escuchado a alguien hablando de lo que los demás suben a sus redes sociales? ¿Cuántas veces han escuchado algo como “¿terminaron? pero si se veían tan felices en sus fotos…” o “nunca sube foto con ella, seguro está tratando de ocultar algo”? ¿Cuántas veces han escuchado juicios en base sólo a lo que hay en una red social?

Esos que creen que los que suben muchas fotos a Facebook están desesperados por llamar la atención, o los que creen que las personas que comparten todo lo que hacen en pareja están fingiendo, o los que por no compartir tantas cosas como alguien más se sienten mejores personas que ese otro… todos pueden estar equivocados y todos pueden estar en lo correcto.

Todos llegamos a lo mismo, juzgar o suponer de los demás por medio de las redes, al final de cuentas, todos estamos metidos en el mismo círculo, una manera de pensar que adoptamos gracias a que empezamos a usar esto. Algunos piensan que alguien está pasándola mal porque no ha compartido nada en mucho tiempo, algunos piensan todo lo contrario. La verdad es que una persona que comparte muchas fotos con su pareja puede estar muy feliz en su vida real o puede estar muy triste pero hay momentos en su día en que esas fotos le dan algo de luz… puede estar trantando de demostrarle algo a alguien o solo quiere compartir su felicidad… puede sentirse segura o insegura… puede estar en un momento bonito de su relación o puede estar en la peor crisis… no lo podemos saber a menos que nos acerquemos de verdad.

No se olviden que las redes sociales están llenas de momentos, solo instantes dentro de los días y de las vidas de las personas. Entre una foto y otra puede haber mucho más. Las redes sociales no son vidas. Las redes sociales no sustituyen el contacto humano.

Juzgar menos, acercarnos más.

Lucía Victoria.

 

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pensamientos, reflexiones, vida

Humildad.

Ser humilde no es sencillo, pareciera que se tratara solamente de no demostrar que nos sentimos superiores o más importantes que otros pero la realidad es que va mucho más allá. Es un trabajo constante, de estar alerta a nuestros propios sentimientos, pensamientos y acciones.

Es reconocer que todos tenemos derecho de pertenecer a éste mundo; reconocer que no somos cómo nos vemos, lo que tenemos, ni siquiera lo que sabemos; aceptar que no tenemos la razón; entender que algunas veces es más sabio callar; respetar el destino de cada persona, respetar que tiene derecho de pensar como lo hace y que la forma en la que siente tiene una razón que puede ir más allá de nuestra comprensión; es reconocer en otros las virtudes y en nosotros mismos lo que aún podemos mejorar sin sentir que eso nos hace menos, sino tomándolo como parte de la vida y permaneciendo abiertos al aprendizaje. La humildad nos permite no necesitar llamar la atención, no sentirnos tranquilos sólo cuando alguien más nos ve, sentirnos en paz a pesar de pensar que alguien más nos juzga en ese momento; nos permite saber que todos tenemos historias que nadie conoce y momentos diferentes en que abrimos los ojos.

Quien cree que ya lo sabe todo no aprenderá más. Quien cree que merece todo vivirá en disgusto. Quien se reconoce como uno igual a los demás en un todo vivirá agradecido.

Sólo a través de la humildad podremos conocer el amor verdadero, el amor a todo tal como es, porque después de sentir que todo tiene razón de existir, descubrimos el amor puro hacia nosotros mismos, formando parte del todo.

Lucía Victoria.

humildad