No todo lo bueno que termina tiene que convertirse en malo.

No todo lo bueno que termina tiene que convertirse en malo. A veces nos gusta sufrir o se nos hace más facil quejarnos cuando algo bueno que teníamos en nuestra vida ya no está, cuando una amistad de muchos años se aleja, cuando termina una relación de pareja, cuando algún familiar se va o cuando simplemente perdemos algo que considerábamos importante. A veces convertimos lo bueno en algo trágico y dramático instantáneamente, incluso algunos pareciera que quisieran borrar lo bueno que sí pasó sólo por que ya terminó; dañan al otro con palabras, borran fotos, eliminan contactos, hablan de todo lo malo que hubo en esa relación de amistad o de pareja, le dan más fuerza a los recuerdos tristes que a los momentos bonitos o felices; prefieren negar lo que disfrutaron que permitirse sentir la nostalgia o el dolor que viene después. Pero esa no es la única opción…

Cuando algo acaba, después de sentir la pérdida, también podemos elegir recordar lo bueno y dar las gracias por lo que sí pasó, por el tiempo que duró, por lo que nos dejó… Con el tiempo aprendes que perdiendo también se gana, que todo final es un nuevo comienzo y que lo bueno que hemos vivido puede siempre seguir en nuestra historia como algo bonito para recordar. Con el tiempo aprendes que agradecer por lo que sí pasó te hace vivir mejor.

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Lucía Victoria.

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Buscar ayuda no es para los débiles.

Cuando las personas cometemos errores sufrimos, nos avergonzamos, tenemos pérdidas y nos vemos obligados a buscar el cambio si es que queremos no vivir siempre con los mismos conflictos o dificultades. Hay personas que viven creyendo que no han cometido errores tan graves, y eso está bien, mientras eso no les impida ver que siempre hay algo que mejorar. Sin las crisis que se nos presentan no necesitaríamos buscar algo más, por eso son necesarias, para que no continuemos eternamente en la misma postura que nos mantenga estancados.

Cuando somos honestos con nosotros mismos, tenemos el suficiente valor para reconocer nuestra propia vulnerabilidad y nos atrevemos a pedir ayuda podemos obtener muchísimos beneficios. También creo que no todos los psicólogos son para toda la gente; así como todos tenemos diferentes gustos, lo mismo puede pasar con los profesionales a los que recurrimos. Tal vez la primera vez que fui con un terapeuta no me encantó, pero cuando fui con otra(o) me sentí mejor. Tal vez no me gustó porque no me dijo lo que quería escuchar (lo cual es parte de enfrentarte con tu realidad y con tu disposición para hacer cambios) o por que simplemente no me sentí en confianza. Si no es con una persona puedes buscar otra, no tienes que generalizar en base a una experiencia…

Yo creo en el cambio, creo en los niveles de consciencia, creo en que se puede ser mejor cada día. Doy gracias porque a pesar de la vergüenza, el dolor, la decepción, que me han traído mis errores, también me han traído ganas de buscar algo más, sin esas malditas tonterías que me obligaron a buscar comprenderme realmente no hubiera encontrado lo que he encontrado hasta ahora. Si no hubiera estado tan confundida antes no habría buscado en la historia de mi familia, no habría conocido lo que me llevaba inconscientemente a hacer las cosas, no habría experimentado ésta nueva manera de ver hacia dentro de mi. Hoy puedo decir que estoy orgullosa de que mi vida años atrás estuvo llena de altibajos, pues puedo confirmar ese dicho: Un mar en calma nunca hizo marineros expertos. Me encanta ser “la buscadora” de mi familia porque me he encontrado con un mundo maravilloso y he podido despertar a ver el amor de muchas maneras.

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El punto es que en una terapia (y a veces con otro tipo de situaciones) puedes no hacer ningún cambio y sentir que sólo perdiste tu tiempo o puedes encontrar más de lo que algún día pudiste imaginar, todo depende de qué tanta apertura y humildad tengas para recibir. En una terapia puedes desahogarte, sentirte escuchado(a), puedes conocerte y conocer tu sistema familiar, puedes entender qué hay en tu inconsciente que te lleva a hacer las cosas de cierta manera o que te lleva a pensar y sentir de cierta manera, puedes sanar heridas infantiles que ni siquiera te imaginabas que tenías, puedes experimentar una manera de vivir totalmente distinta, puedes aprender a relacionarte contigo, con los demás y con el mundo o el universo de una manera hermosa.

La terapia no es sólo para “los locos”, para “los malos”, para los que les ha ido mal en algo ni para los que no pueden solos. La terapia puede ser para todos, para los que están pasando por crisis, para los que no quieren repetir historias, para los que no tienen nunca con quien platicar, para los que tienen con quién platicar pero algo no les permite hacerlo, para los que se sienten estancados, para los que quieren conocerse más o para los que simplemente quieren mejorar en algún aspecto.

No nos engañemos a nosotros sí mismos, es bueno perder el miedo a pedir ayuda. Así como cuando nos enfermamos vamos a un especialista y le pagamos por sus servicios, también cuando nos enfermamos emocionalmente tenemos la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos. Soltar un poco el ego y darnos permiso de sentirnos vulnerables sin que sea algo negativo sino para pedirle ayuda a alguien definitivamente vale la pena.

Lucía Victoria.

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Tú tienes el control.

“Me provocó y por eso reaccioné de esa manera, es normal una reacción así ante tal situación”, cada vez que escucho algo así se me revuelve el estómago. No se qué piensen los demás pero a mí me parece que eso de que los demás nos provocan simplemente no debiera existir.

Desde esa perspectiva nada justifica ningún tipo de violencia, ni la física ni la verbal, por muy “leve” que sea. Si los adultos actuaran congruentemente siendo conscientes de que deben tomar responsabilidad por sus propias ACCIONES/REACCIONES, dejarían de seguir alimentando en los niños (y no tan niños) la idea de que “si alguien te provoca” lo normal es que respondas agresivamente. Así de sencillo, si alguien me grita cualquier cosa YO DECIDO cómo reaccionar, no dejo la decisión de mis actos en manos de otros al aceptar que lo que yo hago va a depender de cómo me trate el otro.

Cuando alguien quiere un cambio es necesario que se haga responsable.

NO LE ENTREGO A OTRA PERSONA EL PODER DE MANEJAR MI VIDA como si yo fuera un simple títere.

YO COMO ADULTO PUEDO PONER UN LIMITE ENTRE EL OTRO Y YO, POR LO TANTO PUEDO ACTUAR DE MANERA INDEPENDIENTE.

YO TOMO EL CONTROL DE MIS DECISIONES Y DE MI VIDA.

Lucía Victoria.

Gracias, lo tomo y me lo llevo a mi futuro.

Muchas personas piensan que terminar una relación es un fracaso, pero la verdad es que podemos aprender muchas cosas después de algo así. Dejando atrás una relación de más de 12 años… sólo hasta entonces pude darme cuenta de que tal vez sí, todo tenía una razón. Me di cuenta que esos 12 años pasaron así para que yo viera algo que nunca había podido ver y que lo que pasó después de alejarnos también me enseñaba mucho. Me queda claro que el universo siempre nos manda lo que necesitamos para solucionar asuntos que ni siquiera sabíamos que teníamos sin resolver. Puede ser que para esa última relación fue demasiado tarde, pero hay que ver para adelante y sacarle jugo a la situación, para realmente avanzar y no sólo cambiar de compañero (o “víctima” jaja). Es una ley importante, una nueva relación siempre debe ser mejor que la anterior (tú debes ser mejor en esa relación), sino es así, no se está honrando lo que pasó.

Lo mejor que le puedo desear a alguien que formó parte de mi vida en el pasado no es que le vaya bien o que no le pase nada triste o malo. Lo mejor que le puedo desear es que tenga el valor de tomar todo lo que vivió conmigo (lo bueno y lo malo) y que siendo sincero consigo mismo, use lo que le sirva para no seguir cometiendo los mismos errores con alguien más, para que su vida sea cada día mejor, para que de algo sirva lo nuestro…

Y así como es importante darle el lugar en nuestro corazón a nuestras relaciones pasadas, por darte su tiempo (algo tan importante que nunca se recupera) y enseñarte tantas cosas después de todos esos problemas que existieron, también es importante permitir que nuestra pareja haga lo mismo. Incluso nosotros mismos podemos dar su lugar a las ex parejas de nuestra pareja actual, estando conscientes de que la persona con la que estamos ahora no sería la misma sin haber vivido lo que ha vivido; gracias a sus relaciones pasadas ha aprendido lecciones que la han llevado a ser la persona que es en este momento, todo ese sufrimiento que pudo haber antes con sus otras parejas valdrá la pena si ahora él o ella es “su mejor versión” contigo. Si los que estuvieron antes no hubieran abierto un espacio para nosotros, no podríamos haber entrado a su vida.

Lo mejor que, como adulta, puedo decir a mi ex pareja es que asumo mi parte de responsabilidad y que, aunque haya dolido, doy las gracias. Gracias por lo vivido, por tu tiempo, por regalarme la oportunidad de ser madre, por dar todo lo que pudiste, por darle la mitad tuya a nuestro hijo… De verdad deseo que seas feliz.
Gracias por lo aprendido, lo tomo y me lo llevo a mi futuro.

 

Lucía Victoria

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“De la abundancia del corazón habla la boca”

Cosas por hacer cuando la gente habla de ti:

1. Si es algo bueno puedes sentirte agradecida(o) y sentir cualquier otra cosa bonita que te haga bien. Seguramente quienes lo dijeron son personas positivas ante la vida.

2. Si es algo malo o falso, dejar que hablen creyendo que te critican a ti cuando en realidad tú te das cuenta que hablan proyectando sus propios pensamientos y frustraciones sin darse cuenta. (A veces esto puede darte un poco de risa. Intenta mantener una actitud discreta).

3. Seguir con tu vida…

Todo depende del cristal con que se mira

Lucía Victoria.

Nada es casualidad.

Nada que llegue a nuestra vida es casualidad, todo lo que nos sucede es atraído por nuestro inconsciente, situaciones, personas, trabajos, lugares, todo… atraídos por nuestros miedos, inseguridades, creencias, enojos, asuntos inconclusos… para trabajar esas partes de nosotros que queríamos evitar tocar. Realmente todo tiene una razón: son señales, oportunidades disfrazadas, oportunidades para aprender. No es fácil verlo. Tienes que abrir tu alma.

aprenderLucía Victoria.

Cuando llega el momento de arriesgarlo todo.

Cuando encuentras a alguien que te ayuda a levantarte aún si sientes que es más fácil quedarte tirado, que se enamora de ti pero también de tu lado oscuro, el lado que a nadie le gusta y nadie entiende, que se queda en tus momentos más desalentadores incluso cuando ni tú mismo te soportas, que aunque le sea difícil te acompaña en el camino y te ayuda a comprenderte para poder ser mejor persona cada día, que te desespera más de lo que pensaste que alguien podía desesperarte y a pesar de eso te sigue gustando, que a pesar de conocer todos tus errores y defectos te sigue haciendo sentir la persona más importante del planeta… cuando habiendo problemas en vez de buscar otra salida se queda y da todo. Es en ese momento en el que te das cuenta de que sí existe alguien que te hace menos pesado recorrer tu camino y que tuviste suerte al encontrarlo, ese momento en el que sabes que todo lo que ha pasado en tu vida ha valido la pena y ha llegado la hora de arriesgarlo todo. 

Lucía Victoria.