Disfruta LO QUE HAY

¿La música que había en la fiesta no era lo que esperabas? Disfruta que vas a escuchar algo diferente por primera vez, aprende a bailar ese tipo de música o ponte a platicar con alguien que acabas de conocer, yo que sé… como sea, la música no la van a cambiar por ti. Te quedas quejándote de eso, te vas de ahí o te quedas y aprovechas todo, tú decides cómo la vas a pasar.

¿Tenías planeado ir a algún lugar y tuviste que ir a otro? No te va a pasar nada por que las cosas no salieron como querías, tal vez debías estar en donde estás para aprender a apreciar otro tipo de cosas.

¿Tus amigos no pudieron ir a última hora y ya estás en ese lugar donde quedaron de verse? No necesariamente tienes que irte a tu casa molesto, puedes aprovechar tu tiempo y hacer lo que quieras.

¿Te tocó ir en el viaje al lado de una mujer 40 años mayor que tú o un hombre al que nunca hubieras pensado dirigirle la palabra? Si platicas con alguien desconocido puedes aprovechar mucho la experiencia, nunca sabes con las historias que te vas a topar.

La vida está en constante cambio, es común que las cosas no salgan tal como quisiéramos, y también es normal que a veces sintamos frustración… ¡pero es que hay personas que exageran! Teniendo muchísimas opciones eligen la de vivir quejándose o evitando las cosas “que no les gustan”, se quedan sentados viendo cómo se les va la vida, esperando que las cosas cambien. No digo que tengamos que hacer siempre cosas que no nos gustan, sólo creo que muchas veces podemos aprovechar lo que tenemos en frente en ese preciso momento. La vida es eso, fluir, estar en movimiento. Van a pasarnos cosas que queríamos y también van a pasarnos cosas que no queríamos, entonces ¿por qué no aprovecharlas todas al máximo?

Si vas a bailar, baila como te de la gana; si vas a sufrir, ¿quién te lo va a impedir?; si vas a fastidiarte de algo, fastídiate y sigue ahí o decide hacer otra cosa; si vas a estar en un lugar en cierto momento, ¡disfrútalo! Experiméntalo con todo tu ser.
.
No estás en el pasado, no estás en el futuro, no puedes cambiar muchas cosas que no dependen de ti. No pierdas tanto tiempo en pensarlo.
Estás aquí, ahora y con lo que tienes enfrente: Disfruta lo que vives HOY.
Lucía Victoria.
picsart_08-28-04-40-00

Buscar ayuda no es para los débiles.

Cuando las personas cometemos errores sufrimos, nos avergonzamos, tenemos pérdidas y nos vemos obligados a buscar el cambio si es que queremos no vivir siempre con los mismos conflictos o dificultades. Hay personas que viven creyendo que no han cometido errores tan graves, y eso está bien, mientras eso no les impida ver que siempre hay algo que mejorar. Sin las crisis que se nos presentan no necesitaríamos buscar algo más, por eso son necesarias, para que no continuemos eternamente en la misma postura que nos mantenga estancados.

Cuando somos honestos con nosotros mismos, tenemos el suficiente valor para reconocer nuestra propia vulnerabilidad y nos atrevemos a pedir ayuda podemos obtener muchísimos beneficios. También creo que no todos los psicólogos son para toda la gente; así como todos tenemos diferentes gustos, lo mismo puede pasar con los profesionales a los que recurrimos. Tal vez la primera vez que fui con un terapeuta no me encantó, pero cuando fui con otra(o) me sentí mejor. Tal vez no me gustó porque no me dijo lo que quería escuchar (lo cual es parte de enfrentarte con tu realidad y con tu disposición para hacer cambios) o por que simplemente no me sentí en confianza. Si no es con una persona puedes buscar otra, no tienes que generalizar en base a una experiencia…

Yo creo en el cambio, creo en los niveles de consciencia, creo en que se puede ser mejor cada día. Doy gracias porque a pesar de la vergüenza, el dolor, la decepción, que me han traído mis errores, también me han traído ganas de buscar algo más, sin esas malditas tonterías que me obligaron a buscar comprenderme realmente no hubiera encontrado lo que he encontrado hasta ahora. Si no hubiera estado tan confundida antes no habría buscado en la historia de mi familia, no habría conocido lo que me llevaba inconscientemente a hacer las cosas, no habría experimentado ésta nueva manera de ver hacia dentro de mi. Hoy puedo decir que estoy orgullosa de que mi vida años atrás estuvo llena de altibajos, pues puedo confirmar ese dicho: Un mar en calma nunca hizo marineros expertos. Me encanta ser “la buscadora” de mi familia porque me he encontrado con un mundo maravilloso y he podido despertar a ver el amor de muchas maneras.

14088425_10157270802820398_8463000699599343608_n

El punto es que en una terapia (y a veces con otro tipo de situaciones) puedes no hacer ningún cambio y sentir que sólo perdiste tu tiempo o puedes encontrar más de lo que algún día pudiste imaginar, todo depende de qué tanta apertura y humildad tengas para recibir. En una terapia puedes desahogarte, sentirte escuchado(a), puedes conocerte y conocer tu sistema familiar, puedes entender qué hay en tu inconsciente que te lleva a hacer las cosas de cierta manera o que te lleva a pensar y sentir de cierta manera, puedes sanar heridas infantiles que ni siquiera te imaginabas que tenías, puedes experimentar una manera de vivir totalmente distinta, puedes aprender a relacionarte contigo, con los demás y con el mundo o el universo de una manera hermosa.

La terapia no es sólo para “los locos”, para “los malos”, para los que les ha ido mal en algo ni para los que no pueden solos. La terapia puede ser para todos, para los que están pasando por crisis, para los que no quieren repetir historias, para los que no tienen nunca con quien platicar, para los que tienen con quién platicar pero algo no les permite hacerlo, para los que se sienten estancados, para los que quieren conocerse más o para los que simplemente quieren mejorar en algún aspecto.

No nos engañemos a nosotros sí mismos, es bueno perder el miedo a pedir ayuda. Así como cuando nos enfermamos vamos a un especialista y le pagamos por sus servicios, también cuando nos enfermamos emocionalmente tenemos la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos. Soltar un poco el ego y darnos permiso de sentirnos vulnerables sin que sea algo negativo sino para pedirle ayuda a alguien definitivamente vale la pena.

Lucía Victoria.

14100458_10157274341075398_8164359436212459287_n

 

“De la abundancia del corazón habla la boca”

Cosas por hacer cuando la gente habla de ti:

1. Si es algo bueno puedes sentirte agradecida(o) y sentir cualquier otra cosa bonita que te haga bien. Seguramente quienes lo dijeron son personas positivas ante la vida.

2. Si es algo malo o falso, dejar que hablen creyendo que te critican a ti cuando en realidad tú te das cuenta que hablan proyectando sus propios pensamientos y frustraciones sin darse cuenta. (A veces esto puede darte un poco de risa. Intenta mantener una actitud discreta).

3. Seguir con tu vida…

Todo depende del cristal con que se mira

Lucía Victoria.

Haz, di, usa lo que quieras… No tienes nada que demostrar.

No creo tener qué demostrarle nada a nadie, no me interesa lo que “crean” de mi. No pienso que sea necesario eso de intentar dar explicaciones a todo el mundo o querer quedar bien con terceras personas.

A estas alturas de mi vida ya aprendí que yo vivo para mi y no para los demás y se que hay otras personas que aún no se dan cuenta de eso (porque pasan mucho tiempo hablando de lo que hacen los demás “bien o mal”). Además, creo que cuando alguien se esfuerza demasiado por demostrarle algo a los demás sin que se lo pidan (algo que vemos muy seguido ahora con las redes sociales: demostrar que su pareja es “la/el mejor”, que su vida “es la mejor”, que se es feliz…), probablemente esté tratando de convencerse de eso a sí mismo porque algo falta.

También sé que aún tengo muchas cosas (que otras personas ven en mi y yo aún no he terminado de darme cuenta) que me faltan aprender por mí misma… Pero yo entiendo que cada persona aprende en el momento en el que está destinado a hacerlo y respeto eso. Creo que si pensamos que alguien se va a equivocar o está haciendo algo mal, está perfecto; para nosotros será obvio (desde nuestro punto de vista, claro…), pero la otra persona estará avanzando un escalón más para aprender alguna lección cuando sea su momento. He aprendido a respetar ese proceso. Si no respetamos a las personas que no han podido cambiar, si deseamos, nos quejamos o insistimos en que cambien, no podremos avanzar. Cuando alguien no cambia es por su fidelidad al pasado. No puede cambiar. Siempre hay una razón, y no todos podrán llegar a entenderla, simplemente hay que aceptar que cada uno es como tiene que ser, exactamente como tiene que ser. Hay que aceptar a esa persona, no juzgarla. Porque además, muchas veces etiquetamos a las personas describiéndolas con dos o tres características, pero cuando intentamos hacer eso perdemos el tiempo. Las personas somos mucho más que eso. Somos algo diferente a cada momento y en cada circunstancia.

Nunca vas a poder agradarle a todo el mundo, así que si tienes una opinión, defiéndela, como sea nadie tiene la verdad absoluta. Cuando tengas un error, acéptalo, de cualquier manera todo mundo se equivoca, no es la gran cosa… pero eso sí, no todo mundo acepta que se ha equivocado. Y entonces, aquellos que no asumen cuando se equivocan, ¿cómo se supone que van a aprender algo si ya son perfectos?

Todos vamos por nuestro camino aprendiendo a nuestro ritmo, por lo tanto, mientras tú sepas quién eres, no tienes nada qué demostrarle a los demás.

Lucía Victoria.

“Tienes tanto derecho a ser como eres, como yo tengo el derecho de ser tal como soy. Por favor quiéreme tal y como soy.” Bert Hellinger.

quiensoy

Ahí la llevo…

Hace un año escribí una nota en la que hablaba de cómo me había dado cuenta de las cosas que debía cambiar en mi vida; decía que no podía responsabilizar de mis errores a nadie más que a mí y terminaba con una palabra significativa: CAMBIAR. La leo de vez en cuando para reflexionar sobre mi vida, al parecer no tenía idea de lo difícil que iba a ser ese segundo paso. Algunos amigos comentaron y me animaron a hacer las cosas diferentes y creí que iba a ser fácil: tomar decisiones, defender lo que yo creo sin importar lo que pasara y cambiar el rumbo de las cosas. No sabía lo difícil que me resultaría intentar cambiar cosas a las que estuve acostumbrada desde niña, algo así como intentar animar a un pez que vivió toda su vida en la seguridad de una pequeña pecera a salir a vivir a la libertad y el peligro del océano. Porque además de cambiar comportamientos, tendría que tomar decisiones que iban contra la conciencia de toda mi familia. He escuchado que es más fácil seguir sufriendo en una situación que decidir cambiar, y así lo creo, pues a veces se paga un precio muy alto en las familias por hacer las cosas “diferentes”. Entonces, estaba atrapada entre el deber complacer a los demás, mis decisiones distintas a lo que la familia esperaba y la conciencia moral que siempre pensé que debía seguir, lo que me llevó a una indecisión al parecer sin límites, y a muchas grandes confusiones. He pensado que estoy a muy poco de cruzar la línea hacia lo neurótico. Más veces que antes estoy de mal humor y a veces me desconecto de todo por pensar y pensar. Desearía poder dejar de pensar y analizar tanto las cosas. Pff, incluso mientras escribo ésto, una vez más pienso que si todos leyeran ésto pensarían algo como: ella debería ir a terapia o algo, jajaja… ya lo hago.

Pero bueno, ha sido difícil tomar decisiones y aún así lo he hecho, poco a poco, supongo que si sigo siendo positiva tendría que aceptar que todo lo que he estado haciendo últimamente ha servido de algo y que debo seguir aferrándome a esa frasecita que me encontré y me da un poco de esperanza: No importa cuántos errores tengas o cuan lento sea tu progreso. Aún así estás por delante de todos los que ni lo están intentando.

Lucía Victoria.