pensamientos, reflexiones, vida

Cuando te veo, también me veo.

Que nadie te robe la paz; ni quien pudieras criticar, ni quien pudieras sentir que te quiso hacer daño. Que no te robe la paz, que puedas ver al otro como igual, como una persona que vale tanto como tú pero que tiene diferentes problemas de vida o maneras de actuar, que veas que no es que te haya hecho algo a ti sino que tú te lo tomaste personal, y por lo tanto puedas dejar de juzgar. Que su mirada y su actuar, en lugar de llevarte a arrojar tiempo y energía hacia otros, te inviten siempre a ver dentro de ti para DARTE CUENTA, pues reconociendo al otro en uno mismo es como realmente podemos estar en paz.

«Cuando te veo, me veo.»

Lucía Victoria.

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opiniones, pensamientos, vida

Intentar demasiado.

Pues bien, lo he pensado durante años y al fin he llegado a una conclusión.

Si me preguntan a mí, yo creo que la mayoría de mis equivocaciones a lo largo de mi vida pueden resumirse en un único error reproducido en diferentes situaciones: he sentido que tengo tanto amor para dar al mundo que he querido hacer feliz a muchas personas de maneras incorrectas, poco ortodoxas o que pocos entienden. Fue muy soberbio de mi parte pensar que yo tenía tanto más que los demás, que la felicidad de otros dependía de mi y obviamente tampoco me daba cuenta que no me quería más a mí misma que a los demás, eso era lo que sí hacía que todo esto estuviera muy equivocado, pero eso hace tiempo lo entendí. El «dar amor» no era el error; el error era hacerlo porque en el fondo necesitaba ser vista y valorada por las personas, era un vacío que nunca se llenaría porque el único que podría llenarlo es papá. Sé que no es fácil de aceptar para los demás… no importa, yo ya lo entendí, lo acepté y vivo feliz.

Lucía Victoria.

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