ocio, pasiones, pensamientos, vida

Conversación interna. Hablando de las bajas pasiones.

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Yo: Mírala, ahí está una foto de ella.

Super yo: ¿Quién?

Ello: Esa mujer, la que te hizo la vida imposible hace años.

Yo: Está embarazada, mira, se ve muy bonita así de mamá. Me da mucho gusto que vaya a vivir algo tan bonito que yo ya viví, le va a hacer bien. Mmmm, realmente no me hizo la vida «imposible», tampoco tanto, pero sí me hizo llorar… muchas veces… y vaya que se esforzó en lograrlo.

Super yo: No deberías juzgarla sin saber sus razones.

Yo: Hizo lo que quiso con la excusa de que estaba «enamorada» pero aún así nunca pensó en lo que pasaba yo embarazada o ya cuando tenía a mi hijo… apenas era una adolescente y ya tenía un hijo y además de eso tenía que vivir preocupada todo el tiempo de qué era lo que iba a pasar cada día, si el papá iba a estar conmigo o iba a pasar algo con ella. No le importó nada de eso nunca y mucho menos pensó en lo que podía sufrir mi hijo con las consecuencias.

Super yo: ¿Qué no uno de los cuatro acuerdos dice que no te tomes nada personal? Entonces ella no lo hizo por molestarte, si salió con tu novio, a pesar de que él y tu tenían una relación y un hijo, fue porque estaba enamorada, fue por ella, no por ti.

Yo: Mmmm, pues sí, de hecho, aunque me cuesta trabajo aceptarlo porque ¡fueron años!, años de sufrir por lo mismo… y ella parecía que se empeñaba en hacerme saber lo que hacía con el. ¡Si hubiera sido sólo por amor ni al caso que me «avisara» lo que hacía con él para que los descubriera, lo hacía para que yo sufriera! Pff, mira ya ya ya, eso ya fue hace mucho tiempo, ya no he sabido nada de ella. No creo que siga siendo como en ese entonces. Además creo que tengo un recuerdo de que me pidió disculpas una día.

Ello: ¡Ay, por favor! ¡Te pidió disculpas y lo siguió haciendo! Eso no vale como disculpa, además como si sólo bastara con unas disculpas… Ahora que es madre y está en la misma circunstancia que tú cuando ella hizo hasta lo imposible por arruinar tu relación con el papá de tu hijo, alguien debería hacerle lo mismo.

Super yo: Claro que no. Además, ¡¿qué no es más responsable aquí el hombre quien sí tenía una relación contigo?!

Yo: Mmm pues sí, él primeramente… pero ella también lo hacía con ganas de fregar y lo sabes. Si alguien le hiciera lo mismo por fin podría sentir todo lo que me hizo pasar, ahora sí tiene lo mismo qué perder.

Ello: Arruina la confianza que hay en su relación. Solo bastan unos mensajes.

Yo: Es algo muy tentador.

Super yo: Tu perfectamente sabes las consecuencias que puede llegar a tener que hagas algo así.

Ello: Sólo que sienta un poquito de celos y miedo de quedarse con su hijo y sin el papá. No tiene que llegar a divorciarse ni nada por el estilo, solo miedo y desconfianza para que se de cuenta de lo que quiso hacer antes contigo. ¡Además todavía después de años sigue haciéndose presente para estar en contacto con su familia sabiendo que tú te das cuenta! ¡¿No puede controlarse?! ¡Qué coraje! !Nunca respetó la relación! Pffff…

Super yo: ¿No que ya no importaba? Mmm… como sea, sólo por quitarte esas estúpidas ganas no vas a arruinar la vida de un niño.

Ello: No tiene nada que ver con el niño.
 Además son consecuencias de sus actos también, no solo sería mi culpa.

Super yo: Sabes que unos simples mensajes pueden llegar a convertirse en una depresión, en una relación violenta, ¡en lo que sea! Sabes que una madre deprimida es una carga muy muy grande para un niño y que tiene graves consecuencias para el resto de su vida. No puedes saber qué es lo que realmente va a pasar con ella y no vas a arriesgarlo todo por un simple deseo de venganza.

Yo: Mmm si ya lo se, pues ya qué. Además no se ni qué ganaría.

Ello: ¡Esa deliciosa sensación de satisfacción!

Yo: ¿Por cuánto tiempo? Unos minutos seguramente. Después me pondría a pensar que no sirvió de nada, sólo para complicarle la vida a alguien que ni tiene la culpa de lo que hacen sus padres.

Ello: Pfff, olvídalo entonces.

Super yo: No es posible que lleves años pensando en eso.

Yo: No he pensado en eso durante años, sólo la vi así y me acordé de cosas…

Super yo: Ya deja ese asunto por la paz, fue hace mucho tiempo, tal vez ella ya ni se acuerde.

Ello: ¿Y eso qué? ¡Por eso! anda por la vida como si no hubiera pasado nada, muy feliz como si siempre hubiera sido una blanca paloma. ¡Que pague!

Yo: «No te tomes nada personal, nada de lo que hacen las otras personas tiene que ver contigo, lo que hacen es porque piensan que eso es lo mejor para ellos mismos…» Respira, piensa…

Super yo: Bueno pues, ¿qué sería entonces lo que te dejaría satisfecha?

Ello: ¿Que sienta lo mismo?

Super yo: ¿Y eso en qué forma te ayudaría a ti?

Ello: Pues en darle lo que creo que se merece.

Super yo: Tu no puedes saber qué es lo que la gente se merece. Y ¿podrías seguir tu vida tranquila sabiendo que hiciste el mismo daño en la vida de alguien, tomando una decisión totalmente consciente de lo que podría causar?

Yo: No. Supongo que nada me hará sentir completamente satisfecha. Mi vida seguiría siendo totalmente igual, nada se puede ya borrar.

Super yo: ¿Y entonces?… «Ojo por ojo y el mundo acabará ciego»…

Yo: Lo mejor será aceptar las cosas como pasaron y dejar que cada quien siga su vida de la mejor manera.

Ello: Mmmm… pues si ¡ya qué!

Super yo: Eso es lo correcto.

Ello: Sí, aha…

Yo: (Mirando la fotografía) Se ve muy bonita así, la verdad es que sí espero que le vaya bien.

Lo que me hacen inventar las tardes de ocio.

Lucía Victoria.

vida

Ahí la llevo…

Hace un año escribí una nota en la que hablaba de cómo me había dado cuenta de las cosas que debía cambiar en mi vida; decía que no podía responsabilizar de mis errores a nadie más que a mí y terminaba con una palabra significativa: CAMBIAR. La leo de vez en cuando para reflexionar sobre mi vida, al parecer no tenía idea de lo difícil que iba a ser ese segundo paso. Algunos amigos comentaron y me animaron a hacer las cosas diferentes y creí que iba a ser fácil: tomar decisiones, defender lo que yo creo sin importar lo que pasara y cambiar el rumbo de las cosas. No sabía lo difícil que me resultaría intentar cambiar cosas a las que estuve acostumbrada desde niña, algo así como intentar animar a un pez que vivió toda su vida en la seguridad de una pequeña pecera a salir a vivir a la libertad y el peligro del océano. Porque además de cambiar comportamientos, tendría que tomar decisiones que iban contra la conciencia de toda mi familia. He escuchado que es más fácil seguir sufriendo en una situación que decidir cambiar, y así lo creo, pues a veces se paga un precio muy alto en las familias por hacer las cosas «diferentes». Entonces, estaba atrapada entre el deber complacer a los demás, mis decisiones distintas a lo que la familia esperaba y la conciencia moral que siempre pensé que debía seguir, lo que me llevó a una indecisión al parecer sin límites, y a muchas grandes confusiones. He pensado que estoy a muy poco de cruzar la línea hacia lo neurótico. Más veces que antes estoy de mal humor y a veces me desconecto de todo por pensar y pensar. Desearía poder dejar de pensar y analizar tanto las cosas. Pff, incluso mientras escribo ésto, una vez más pienso que si todos leyeran ésto pensarían algo como: ella debería ir a terapia o algo, jajaja… ya lo hago.

Pero bueno, ha sido difícil tomar decisiones y aún así lo he hecho, poco a poco, supongo que si sigo siendo positiva tendría que aceptar que todo lo que he estado haciendo últimamente ha servido de algo y que debo seguir aferrándome a esa frasecita que me encontré y me da un poco de esperanza: No importa cuántos errores tengas o cuan lento sea tu progreso. Aún así estás por delante de todos los que ni lo están intentando.

Lucía Victoria.