opiniones, pensamientos, reflexiones, relaciones, vida

Buscar ayuda no es para los débiles.

Cuando las personas cometemos errores sufrimos, nos avergonzamos, tenemos pérdidas y nos vemos obligados a buscar el cambio si es que queremos no vivir siempre con los mismos conflictos o dificultades. Hay personas que viven creyendo que no han cometido errores tan graves, y eso está bien, mientras eso no les impida ver que siempre hay algo que mejorar. Sin las crisis que se nos presentan no necesitaríamos buscar algo más, por eso son necesarias, para que no continuemos eternamente en la misma postura que nos mantenga estancados.

Cuando somos honestos con nosotros mismos, tenemos el suficiente valor para reconocer nuestra propia vulnerabilidad y nos atrevemos a pedir ayuda podemos obtener muchísimos beneficios. También creo que no todos los psicólogos son para toda la gente; así como todos tenemos diferentes gustos, lo mismo puede pasar con los profesionales a los que recurrimos. Tal vez la primera vez que fui con un terapeuta no me encantó, pero cuando fui con otra(o) me sentí mejor. Tal vez no me gustó porque no me dijo lo que quería escuchar (lo cual es parte de enfrentarte con tu realidad y con tu disposición para hacer cambios) o por que simplemente no me sentí en confianza. Si no es con una persona puedes buscar otra, no tienes que generalizar en base a una experiencia…

Yo creo en el cambio, creo en los niveles de consciencia, creo en que se puede ser mejor cada día. Doy gracias porque a pesar de la vergüenza, el dolor, la decepción, que me han traído mis errores, también me han traído ganas de buscar algo más, sin esas malditas tonterías que me obligaron a buscar comprenderme realmente no hubiera encontrado lo que he encontrado hasta ahora. Si no hubiera estado tan confundida antes no habría buscado en la historia de mi familia, no habría conocido lo que me llevaba inconscientemente a hacer las cosas, no habría experimentado ésta nueva manera de ver hacia dentro de mi. Hoy puedo decir que estoy orgullosa de que mi vida años atrás estuvo llena de altibajos, pues puedo confirmar ese dicho: Un mar en calma nunca hizo marineros expertos. Me encanta ser «la buscadora» de mi familia porque me he encontrado con un mundo maravilloso y he podido despertar a ver el amor de muchas maneras.

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El punto es que en una terapia (y a veces con otro tipo de situaciones) puedes no hacer ningún cambio y sentir que sólo perdiste tu tiempo o puedes encontrar más de lo que algún día pudiste imaginar, todo depende de qué tanta apertura y humildad tengas para recibir. En una terapia puedes desahogarte, sentirte escuchado(a), puedes conocerte y conocer tu sistema familiar, puedes entender qué hay en tu inconsciente que te lleva a hacer las cosas de cierta manera o que te lleva a pensar y sentir de cierta manera, puedes sanar heridas infantiles que ni siquiera te imaginabas que tenías, puedes experimentar una manera de vivir totalmente distinta, puedes aprender a relacionarte contigo, con los demás y con el mundo o el universo de una manera hermosa.

La terapia no es sólo para «los locos», para «los malos», para los que les ha ido mal en algo ni para los que no pueden solos. La terapia puede ser para todos, para los que están pasando por crisis, para los que no quieren repetir historias, para los que no tienen nunca con quien platicar, para los que tienen con quién platicar pero algo no les permite hacerlo, para los que se sienten estancados, para los que quieren conocerse más o para los que simplemente quieren mejorar en algún aspecto.

No nos engañemos a nosotros sí mismos, es bueno perder el miedo a pedir ayuda. Así como cuando nos enfermamos vamos a un especialista y le pagamos por sus servicios, también cuando nos enfermamos emocionalmente tenemos la responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos. Soltar un poco el ego y darnos permiso de sentirnos vulnerables sin que sea algo negativo sino para pedirle ayuda a alguien definitivamente vale la pena.

Lucía Victoria.

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pensamientos, reflexiones, vida

Hay que aprender a ser feliz.

Dios/la vida/el universo… quien sea, me ha dado la oportunidad hasta hoy de despertar cada mañana, poder abrir los ojos y ver el cielo, escuchar cantar a los pájaros, ver atardeceres y amaneceres, oler aromas deliciosos, poder bañarme con agua caliente, tener algo que comer en mi casa, tener un trabajo, tener salud, tener un hijo sano, una familia que me da su amor, estar rodeada de gente que me quiere y me apoya, poder reírme hasta llorar, llorar tanto como he querido y hasta que me duela la cabeza, tener una consciencia que me hace disfrutar fácilmente, poder seguir aprendiendo todos los días…

También hay días que me he deprimido, que me he dado de topes al ver mis errores, que me ha dado miedo enfrentar las cosas, que no he querido ni levantarme de la cama…

Pero, ¿por qué habría de poner más atención a las pocas cosas que no resultan como yo quisiera?

La vida es así, no todo va como queremos, pero ese es el chiste, hay que fluir como un río entre las rocas.

Hay que saber ser feliz, lo demás es lo de menos…

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Lucía Victoria.

pensamientos, vida

¿Y si todos nos volvemos locos?

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Estoy empezando a creer que la locura es una de las mejores cosas que podemos practicar.

Que los que creemos locos son realmente los únicos que no están tan locos.

Que si ni una sola persona te ha etiquetado de LOCO, tal vez resultas ser sólo uno más del rebaño haciendo lo que se supone que debes hacer.

Después de todo, sin algo de locura no podríamos arriesgarnos, aventarnos a vivir, crear recuerdos que nunca se borran. Sin ese algo de locura nos moriríamos de miedo y por miedo a equivocarnos dejaríamos pasar tantas oportunidades de las que después nos arrepentiríamos más.

Estoy empezando a creer que para cambiar al mundo no bastan muchos hombres cuerdos, sino alguien que tenga un poco de locura y valentía para hacer las cosas diferentes. Que un poco de locura es lo que nos ayuda a pasar por lo que tengamos que pasar en ésta vida sin perder ese toque de positivismo que nos permite divertirnos en el proceso. Estoy empezando a entender que vivir con esa locura es la decisión más sabia que podemos tomar para ser felices.

Lucía Victoria.
opiniones, pensamientos

No hay nada más importante que aprender a ser «persona»

«Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, postula en su libro Inteligencia emocional que el C.I. contribuye solo en un 20% al éxito en la vida, mientras que el C.E. es responsable del mismo en un 80%. Un niño bloqueado emocionalmente no puede aprender. Gestionar las propias emociones, tener una buena autoestima, saber interactuar con los demás adecuadamente, son los factores realmente importantes para gozar de una vida emocionalmente sana y feliz. Este psicólogo alerta sobre la importante disminución del C.E. en la juventud de los últimos veinte años, debido, en su opinión, al impacto de las tecnologías.»

Éste texto lo tomé de la siguiente página:

http://www.revistaesfinge.com/entrevistas/item/899-educacion-holistica-una-educacion-para-los-nuevos-tiempos

Y es algo que desde hace años he pensado: la educación emocional es mucho más importante para ser personas exitosas y felices. Simplemente sé, que si yo hubiera llevado una educación un poco más centrada en el aspecto humano, mi vida hubiera resultado hasta ahora muy diferente. No es responsabilidad de nadie, mas que mía, ya como adulta, lo que haya pasado con mi vida, pero el punto que quiero señalar es que realmente muchos de los problemas de la sociedad no existen porque la gente no haya aprendido bien matemáticas, álgebra o geografía, ni porque no se haya «macheteado» la tabla periódica ni las fórmulas que se utilizan en física; esos problemas existen y aumentan porque allá afuera hay millones de personas lastimadas emocionalmente, con un niño interior herido, con resentimiento, enojo, ira, confusión… haciendo cosas que creen que está bien hacer pero que resultan dañinas para ellos y para quienes les rodean. Así es, esa es la dura verdad.

Me parece muy buena idea que se tome en cuenta cada vez más el aspecto emocional en algunas escuelas, las que trabajan en conjunto con los padres de los alumnos (quienes por su puesto tienen también la educación de sus hijos en sus manos). Pero creo que falta muchísimo por hacer… por ejemplo, se podría cambiar el modelo educativo tradicional, que parece querer llenarnos la cabeza de datos, por una educación holística, que tenga el objetivo de formar personas felices y exitosas (en la liga que mencioné arriba se explica en qué consiste). Estoy segura que si llegara éste cambio por completo, todo el mundo notaría la diferencia.

 

Lucía Victoria.