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Lo que NO QUIERES con todas tus fuerzas.

¿Han escuchado a personas decir que no quieren cometer los mismos errores que cometieron sus padres con ellos? ¿Que no quieren ser nunca como fueron sus padres, que están tratando de hacer todo lo contrario, que quieren hacerlo mejor (utilizando un tono como diciendo que sus padres no hicieron un buen trabajo, por lo tanto agradeciendo poco o nada)? ¿Conocen a gente que haya dicho que odia ser de alguna u otra manera? ¿Que busca e intenta de diferentes maneras dejar de tener tal conducta o actitud y no puede hacerlo?

Conozco a algunas personas que han dicho cosas similares, creo que es un problema común.

LUCHAR contra esas cosas no va a funcionar. Es como cuando estamos peleados con alguien, el coraje o el enojo hace que tengamos mucho más presente a esa persona. En lugar de alejarla, la atraemos. En lugar de soltar, nos atamos más. ¿De qué le sirve a la gente estar recordando lo malo, buscarle lo negativo a todo, aferrarse al pasado? A fin de cuentas todo lo «malo» trae también su ganancia, tuvo que haber servido por lo menos para aprender o valorar algo, y además, nos ha hecho ser lo que somos ahora.

“Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma.» – Carl Jung.

Podemos cambiar cuando primero aceptamos. Sólo cuando empezamos por apreciar, reconocer y amar las cosas tal cual son, después podremos buscar la manera de transformarlas.

Lucía Victoria.

 

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Infidelidades necesarias.

new things“He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo peor que se le puede hacer. Puede resultar doloroso, pero no tiene por qué ser una tragedia. Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad…, a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad esencial o una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro…, una afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes, sino mejores.”

Éste es un fragmento de “Intimidad”, de Hanif Kureishi, novelista, autor teatral, guionista y director de cine británico. Me encanta porque nos invita a crecer.

Últimamente he estado pensando en esto de cambiar y lo resistente que puede volverse la gente a veces.

Que algo haya sido siempre así, no significa que no necesite cambiarse para mejorar. Tal vez pueda seguir funcionando si se sigue haciendo igual, pero quizá también puede perfeccionarse si se busca renovar.

Que te hayan tocado unos padres que hacían las cosas de cierta manera, porque sus padres también lo hacían así, no necesariamente significa que esa manera sea la mejor para ti y para los que vienen.

Que las cosas siempre se hayan hecho como te lo han dicho los demás, no quiere decir que a ti también te vaya a funcionar.

Que sigas haciendo las cosas así sólo porque ya estás acostumbrado de hacerlo igual toda tu vida, no significa que no lo vas a poder cambiar.

Puedo entender que hay cosas a las que hay que ser leales, pero lo que es una necedad es seguir intentando hacer las cosas de la misma manera cuando sabemos que podríamos hacerlas diferente y mejor. Busca lo que sea mejor para ti, lo que te funcione a ti. Cambia.

Y es que ¿cómo sabes que la manera en la que siempre has hecho las cosas es la mejor si no has probado algo diferente?

Lucía Victoria.

 

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Conversación interna. Hablando de las bajas pasiones.

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Yo: Mírala, ahí está una foto de ella.

Super yo: ¿Quién?

Ello: Esa mujer, la que te hizo la vida imposible hace años.

Yo: Está embarazada, mira, se ve muy bonita así de mamá. Me da mucho gusto que vaya a vivir algo tan bonito que yo ya viví, le va a hacer bien. Mmmm, realmente no me hizo la vida «imposible», tampoco tanto, pero sí me hizo llorar… muchas veces… y vaya que se esforzó en lograrlo.

Super yo: No deberías juzgarla sin saber sus razones.

Yo: Hizo lo que quiso con la excusa de que estaba «enamorada» pero aún así nunca pensó en lo que pasaba yo embarazada o ya cuando tenía a mi hijo… apenas era una adolescente y ya tenía un hijo y además de eso tenía que vivir preocupada todo el tiempo de qué era lo que iba a pasar cada día, si el papá iba a estar conmigo o iba a pasar algo con ella. No le importó nada de eso nunca y mucho menos pensó en lo que podía sufrir mi hijo con las consecuencias.

Super yo: ¿Qué no uno de los cuatro acuerdos dice que no te tomes nada personal? Entonces ella no lo hizo por molestarte, si salió con tu novio, a pesar de que él y tu tenían una relación y un hijo, fue porque estaba enamorada, fue por ella, no por ti.

Yo: Mmmm, pues sí, de hecho, aunque me cuesta trabajo aceptarlo porque ¡fueron años!, años de sufrir por lo mismo… y ella parecía que se empeñaba en hacerme saber lo que hacía con el. ¡Si hubiera sido sólo por amor ni al caso que me «avisara» lo que hacía con él para que los descubriera, lo hacía para que yo sufriera! Pff, mira ya ya ya, eso ya fue hace mucho tiempo, ya no he sabido nada de ella. No creo que siga siendo como en ese entonces. Además creo que tengo un recuerdo de que me pidió disculpas una día.

Ello: ¡Ay, por favor! ¡Te pidió disculpas y lo siguió haciendo! Eso no vale como disculpa, además como si sólo bastara con unas disculpas… Ahora que es madre y está en la misma circunstancia que tú cuando ella hizo hasta lo imposible por arruinar tu relación con el papá de tu hijo, alguien debería hacerle lo mismo.

Super yo: Claro que no. Además, ¡¿qué no es más responsable aquí el hombre quien sí tenía una relación contigo?!

Yo: Mmm pues sí, él primeramente… pero ella también lo hacía con ganas de fregar y lo sabes. Si alguien le hiciera lo mismo por fin podría sentir todo lo que me hizo pasar, ahora sí tiene lo mismo qué perder.

Ello: Arruina la confianza que hay en su relación. Solo bastan unos mensajes.

Yo: Es algo muy tentador.

Super yo: Tu perfectamente sabes las consecuencias que puede llegar a tener que hagas algo así.

Ello: Sólo que sienta un poquito de celos y miedo de quedarse con su hijo y sin el papá. No tiene que llegar a divorciarse ni nada por el estilo, solo miedo y desconfianza para que se de cuenta de lo que quiso hacer antes contigo. ¡Además todavía después de años sigue haciéndose presente para estar en contacto con su familia sabiendo que tú te das cuenta! ¡¿No puede controlarse?! ¡Qué coraje! !Nunca respetó la relación! Pffff…

Super yo: ¿No que ya no importaba? Mmm… como sea, sólo por quitarte esas estúpidas ganas no vas a arruinar la vida de un niño.

Ello: No tiene nada que ver con el niño.
 Además son consecuencias de sus actos también, no solo sería mi culpa.

Super yo: Sabes que unos simples mensajes pueden llegar a convertirse en una depresión, en una relación violenta, ¡en lo que sea! Sabes que una madre deprimida es una carga muy muy grande para un niño y que tiene graves consecuencias para el resto de su vida. No puedes saber qué es lo que realmente va a pasar con ella y no vas a arriesgarlo todo por un simple deseo de venganza.

Yo: Mmm si ya lo se, pues ya qué. Además no se ni qué ganaría.

Ello: ¡Esa deliciosa sensación de satisfacción!

Yo: ¿Por cuánto tiempo? Unos minutos seguramente. Después me pondría a pensar que no sirvió de nada, sólo para complicarle la vida a alguien que ni tiene la culpa de lo que hacen sus padres.

Ello: Pfff, olvídalo entonces.

Super yo: No es posible que lleves años pensando en eso.

Yo: No he pensado en eso durante años, sólo la vi así y me acordé de cosas…

Super yo: Ya deja ese asunto por la paz, fue hace mucho tiempo, tal vez ella ya ni se acuerde.

Ello: ¿Y eso qué? ¡Por eso! anda por la vida como si no hubiera pasado nada, muy feliz como si siempre hubiera sido una blanca paloma. ¡Que pague!

Yo: «No te tomes nada personal, nada de lo que hacen las otras personas tiene que ver contigo, lo que hacen es porque piensan que eso es lo mejor para ellos mismos…» Respira, piensa…

Super yo: Bueno pues, ¿qué sería entonces lo que te dejaría satisfecha?

Ello: ¿Que sienta lo mismo?

Super yo: ¿Y eso en qué forma te ayudaría a ti?

Ello: Pues en darle lo que creo que se merece.

Super yo: Tu no puedes saber qué es lo que la gente se merece. Y ¿podrías seguir tu vida tranquila sabiendo que hiciste el mismo daño en la vida de alguien, tomando una decisión totalmente consciente de lo que podría causar?

Yo: No. Supongo que nada me hará sentir completamente satisfecha. Mi vida seguiría siendo totalmente igual, nada se puede ya borrar.

Super yo: ¿Y entonces?… «Ojo por ojo y el mundo acabará ciego»…

Yo: Lo mejor será aceptar las cosas como pasaron y dejar que cada quien siga su vida de la mejor manera.

Ello: Mmmm… pues si ¡ya qué!

Super yo: Eso es lo correcto.

Ello: Sí, aha…

Yo: (Mirando la fotografía) Se ve muy bonita así, la verdad es que sí espero que le vaya bien.

Lo que me hacen inventar las tardes de ocio.

Lucía Victoria.