Yo elijo darle vuelta a la página.

Muchas cosas han pasado antes y a veces puede ser difícil dejar ir algunas de ellas, pareciera que mientras más nos aferramos al pasado es más sencillo no tener que esforzarnos por mover un dedo o por cambiar una idea.

Hay gente que pasa toda una vida sintiéndose mal por lo que los demás “les han hecho sufrir”, por el daño que se les ha causado. Toda una vida de martirios y autocompasión. Lo cierto es que, como lo he escrito antes, todo tiene un lado luminoso y uno oscuro, por lo tanto cuando buscamos la ganancia de vivir fijándonos en “todo lo malo que nos han hecho” podremos encontrar esa comodidad de sentarnos a esperar a que nuestro alrededor cambie… algo que probablemente no pasará.

Aunque con esa cierta comodidad también venga una incapacidad de hacernos responsables como adultos. Esa responsabilidad de retirarnos de lugares que no nos hacen bien, de tomar decisiones por muy difíciles que sean, de cargar las consecuencias de esas decisiones, de cambiar un pensamiento o manera de ver las cosas que sólo nos están haciendo daño, de ver hacia dentro de nosotros y aceptar los miedos más grandes que tenemos.

Y es que muchas veces no es fácil dejar ir…

Dejar ir es para valientes, para los que se atreven a quitarse el traje de víctima, para los que pueden hacerse responsables de sus decisiones, para los que pueden encargarse y tomar fuerza para comenzar a vivir desde el adulto en vez de seguir viviendo como niños que dependen de alguien más para cubrir sus necesidades emocionales.

También creo que el dejar ir está relacionado con la capacidad para ser humilde. Para dejar ir se requiere de cierta apertura del corazón, de un alma en paz con el universo, de esa sencillez que nos permite ver que todos somos personas imperfectas con historias que nos han marcado y que nadie es menos o más que nadie.

Creo que dejar ir es para los fuertes. Ojalá cada vez haya más gente en el mundo que se permita buscar y encontrar su propia fuerza.

Mientras tanto yo hago lo mío; elijo darle vuelta a la página.

 

Lucía Victoria.

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La vida da muchas vueltas

Entre los 28 y 29 años descubrí que los dichos populares, refranes y proverbios no son sólo palabras para leer y pensar; son las verdades más grandes del universo. O por lo menos, de mi universo.

 

Para mi es verdad que vemos el mundo como somos.

Que reconocemos en los demás lo que tenemos dentro.

Que la vida da muchas vueltas, a veces te toca estar en el lugar de la persona que menos pensaste. Y ser humilde ayuda a ver lo maravilloso que es esto.

Que el universo nos cumple lo que pensamos todos los días. He podido comprobar que ese alguien que está allá arriba te puede conceder a su manera algo que aunque dijeras que no querías, no te cansabas de pensar o decir.

Que tal vez no comprendas cómo alguien puede sufrir tanto por algo hasta que te toca vivir algo parecido a ti.

Que no se puede vivir en el pasado o en el futuro porque se te acaba el presente.

Que los ojos son la ventana del alma.

Que mucha gente si puede cambiar y que habrá también gente que siempre será igual.

Que todo lo que vale la pena vivir, trae consigo también una parte difícil. Y nosotros decidimos qué pesa más para nosotros en la balanza.

Que cuando no dejas salir una emoción probablemente vayas a enfermar.

Que somos tercos al tratar de cambiar lo que piensan los demás para que piensen como nosotros queremos.

Que nosotros elegimos todos los días de qué alimentamos nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma.

Que nada se compara a estar en paz con papá y mamá.

Que si no renuncias a algo y te das el tiempo suficiente puedes disfrutar del aprendizaje que viene al final de la crisis. Que a veces valdrá la pena quedarse y otras veces será mejor irse, pero siempre verás con el tiempo las consecuencias.

Que para ser grande, primero tienes que aprender a ser pequeño. En muchos sentidos…

Que la locura a veces no está tan mal después de todo.

Que es mejor ocuparnos de entendernos a nosotros mismos antes de tratar de hacer que los demás nos comprendan.

Definitivamente la vida da muchas vueltas… y ahora trato de aprovechar cada una. Si no, ¿cuál sería el chiste?

Lucía Victoria.

te-deseo-tiempo

Si algún día te llegara a faltar…

Si algún día te llegara a faltar me gustaría que supieras que está bien equivocarse, que sólo así es posible aprender, no tienes de qué avergonzarte, nadie nace sabiendo que hacer. Que cuando te equivoques no te quedes pensando en el pasado, en esas ocasiones el pasado sólo te va a servir como punto de referencia para cambiar y aprender. Deja ir lo de antes cuando sientas que ya no te sirve para algo bueno.

A veces cuando te equivoques podrás perder a alguien de tu lado, no te preocupes de más, muchas veces va a parecerte que aprendes las cosas demasiado tarde pero sólo será demasiado tarde para estar con algunas personas, y aunque esas personas se alejen y duela mucho, aún podrás aplicar lo que aprendiste con otras personas que llegarán, espero que confíes en que todo es parte de un plan que el universo tiene para ti.

No te preocupes por “ser diferente” a algunos. Todos lo somos… solo que a veces la gente tarda en darse cuenta que lo NORMAL es que todos seamos DIFERENTES. ¿Qué tan aburrida te imaginas la vida si a todos nos gustaran exactamente las mismas cosas, si todos pensáramos, vistiéramos, actuáramos igual? Sí, aburrida…

Me gustaría también que supieras que no debes sentirte ni más ni menos que nadie, todos somos buenos para algo y malos en otras cosas. Es natural, todos los seres vivos tenemos nuestro valor y estamos aquí por una razón.

Me encantaría que supieras que a las personas no hay que atarlas, hay que dejarlas ser, si quieren seguir a tu lado lo harán. Y por mucho que quieras a algunas, debes soltarlas cuando ya es tiempo, puede ser que se vayan, pero algunas siempre permanecerán. Es parte de la vida. Siempre llegarán nuevas personas, justo las que necesitas, sin que pidas por ellas. Estoy segura que sea como sea vas a poder con eso.

Quisiera que sepas lo que pienso de la violencia, no tiene justificación, ninguna, a menos que tu vida dependa de ello. Siempre habrá mejores maneras de resolver las cosas, si no las encuentras fácilmente, busca a alguien que te guie.

Ojalá que con el tiempo aprendas que está bien pedir ayuda, es algo muy humano. Que sepas que hasta lo que pareciera fracaso, te enseña algo. Y hablando de ayudar… AYUDA. A quien puedas, como puedas, no preguntes por qué, sólo hazlo y después sabrás por qué. Cuando te sientas triste, haz algo bueno por los demás, verás que ayudando a otros te ayudas a ti mismo.

Es importante que algún día comprendas que nadie más tiene la culpa de cómo te sientes, haya pasado lo que haya pasado, si te sientes mal, de eso debes encargarte tú. Confía en ti y en tu poder de sentirte bien a pesar de todo, no le des ese poder a los demás. Si quieres ser feliz sólo decídelo. Si tienes que hablar con alguien para solucionar una situación que te afecta, inténtalo; muchas veces funcionará, otras no; si es necesario aléjate.

No te preocupes, preocuparte no sirve de nada, planea algo para solucionar algo y si no está en tus manos déjalo ir; “Si tu problema tiene solución ¿para qué te preocupas?; si no tiene solución ¿para qué te preocupas?”.

No olvides aquel librito que leíste sobre los regalos del corazón (el que tanto te molesté para que leyeras), te enseñó que todos los días están llenos de oportunidades, oportunidades para ser más paciente, para aprender a calmarte, para hacerte más fuerte, para aprender a dar gracias por lo que sí tienes, para aceptar que no siempre todo depende de ti; oportunidades para demostrar algo que has guardado en tu corazón durante mucho tiempo, para aprender algo nuevo, nunca acabaría…

No olvides que es bueno hacer planes pero que aquí el que tiene la última palabra es Dios, si algo no sale como lo querías podrás enojarte con él, pero te aseguro que será sólo por un tiempo, porque al final, y aunque te cueste trabajo reconocerlo, te darás cuenta que lo que pasó tenía una buena razón de ser.

Ojalá no tardes mucho en darte cuenta que no necesitas buscar una pareja perfecta, nunca la vas a encontrar; una buena pareja para compartir tu vida es la que no intenta cambiarte, que te acepta tal como eres con todo y tus peores defectos, que entiende que compartir la vida también es compartir los momentos no tan buenos, que se queda aun cuando parece ser todo un desafío seguir y aunque no comprenda totalmente tu forma de pensar te apoya para que puedas crecer (si se queda pero no para mejorar como personas, tal vez no sea “la buena”). Una buena pareja no es la que hace todo como te gusta o como quieres, tal vez sea al contrario, es alguien que te hará desesperar tanto que te hará desarrollar una parte de tu personalidad que tenías olvidada o que no sabías que tenías. Lo importante es aprender a ser mejores personas juntos. Las parejas que vengan antes probablemente las vayas a encontrar porque estaban destinadas a enseñarte algo, si sus destinos se separan no significa que fue un fracaso, siempre todas las pérdidas te van a dejar algo luminoso.

Aunque no comprendas a algunos de tu familia, llévate bien con ellos, que sea como una ley para ti estar cerca emocionalmente. La familia es lo más importante, no esperes a que sea demasiado tarde cuando ya no estén. Abrázalos siempre que puedas.

No te olvides de tus amigos, con ellos cerca la vida es más fácil. Y recuerda siempre que ellos tampoco tienen por qué ser perfectos. Que no piensen como tú no significa que haya algún problema, mientras ellos y tú respeten el modo de vida de cada quién y esta diferencia no les perjudique mantén cerca a los verdaderos amigos.

Quiero que sepas que tienes que hablar, decir lo que piensas y lo que sientes. Cuando nos olvidamos de hablar las cosas las relaciones se van deteriorando, empezamos a suponer y a crear ideas equivocadas que nos confunden. Te lo digo porque pasé por eso, no te quedes callado por temor a lastimar a alguien o por vergüenza, siempre va a resultar mejor que digas la verdad. Por muy difícil que parezca, habla con los demás.

No subestimes a nadie y mucho menos los juzgues, todas las personas que nos cruzamos en el camino pueden enseñarnos algo, sólo basta tener humildad para permitirte tomar todo lo bueno de ellos. Por muy difícil que te resulte entender a alguien, acuérdate que todos pueden ser tus maestros, aun aquellos que tú pensabas que querían hacerte daño.

Así también haz tú lo que tú quieras, mientras no afectes a los demás, no tienes nada que demostrarle a nadie. Toma tus decisiones, si tú te sientes bien contigo mismo y sabes por qué haces las cosas, con eso basta. Compite sólo contra ti mismo.

Agradece todos los días, todo lo que tengas que agradecer. Si se te olvida qué razones tienes para hacerlo, repasa las cosas materiales para empezar, hasta lo más pequeño, luego piensa en todas esas cosas con valor emocional y en las personas que están cerca de ti y te quieren, todo eso que otras personas que has conocido no han podido tener.

Come bien, lava bien tus dientes, usa protector solar, cuida tu cuerpo, no tienes otro. Si no lo haces te vas a arrepentir y ya no habrá vuelta atrás. Disfruta de la fuerza y la belleza de la juventud, es cuando más posibilidades tienes de hacer lo que te plazca, cuando pase el tiempo te darás cuenta que ya no eres tan fuerte ni tan guapo y que no volverás a sentirte igual jamás. Pide perdón cuando sepas que te equivocaste. Mira bien, observa a tu alrededor, disfrútalo. Mira también hacia adentro de ti, es ahí donde están todas las respuestas. Si de alguna manera algo no funciona como lo estás haciendo, intenta hacerlo de manera diferente, prueba algo nuevo, experimenta. Baila mucho. Canta mucho. Viaja mucho. Ríete. Mira a las personas a los ojos. Haz las cosas que temes hacer. No tengas miedo, a menos que pienses que puedes morir (realmente morir). Lee. Busca siempre el lado positivo de todo. Llora mucho cuando tengas que hacerlo. Siente cómo duelen algunas cosas pero no te estanques ahí. Fluye con la vida como te va llegando. Ah, y cuando veas una luna hermosa no intentes sacarle fotos, nunca saldrá tan hermosa como la están viendo tus ojos, mejor solo disfrútala.

Creo que tal vez nunca acabaría con esta lista, pero lo último que sí tengo que decirte es que si yo te llego a faltar quiero que sepas que el amor existe, a pesar de lo que digan tus amigos cuando estén enojados, de lo que digan las películas o las novelas, a pesar de lo que sea… el amor es infinito, nunca lo dudes, quisiera que pasaras tu vida disfrutándolo, en todas las presentaciones en que se te aparezca en el camino, y si estás teniendo problemas para encontrarlo, búscalo más, pasa la vida buscándolo en todas esas situaciones de la vida cotidiana en las que dudes que esté presente, porque te aseguro que si buscas bien siempre lo vas a encontrar. El amor es lo más grande, es lo que hace que el mundo siga girando. 

Estoy segura que he olvidado algunas cosas, espero que esas también las aprendas en el camino y saques el mejor provecho de ellas. Claro que me gustaría estar ahí para apoyarte siempre, pero es algo que no te puedo asegurar.

Mientras esté a tu lado seguiré tratando de enseñarte lo que sé, aunque como todos, no sé hasta cuando esté yo aquí… Entonces, cuando te des cuenta de que ya has comprobado por ti mismo todo esto de lo que te hablo, tal vez ese día estaré más tranquila… Aunque pensándolo bien, acabo de darme cuenta que yo tardé 27 años en conocer todo esto y aun sabiéndolo es difícil llevarlo todo a cabo. Supongo que tendré que dejar que vayas experimentándolo…

Como sea, disfruta tu viaje mi amor.

Lucía Victoria.

hijos

Si yo escribiera un libro, sería algo así…

Ésta NO es mi historia, son sólo palabras.

Así es. Hubo un momento de mi vida en el que tomé malas decisiones por dejar de pensar en lo que pasaría después… y cómo sufrí, y cómo ofendí aún sin tener la intención. Inmediatamente después me sentía mal e intentaba dar justificaciones, más adelante incluso culpé a los demás por no entenderme y “hacerme sentir mal”… a veces para sentirme un poco mejor pensaba para mí misma: ¡qué fácil para ellos es juzgarme por lo que me ha salido mal, nunca he hecho algo con la intención de hacerle daño a alguien! ¿cómo van a entenderme si ellos no tuvieron los mismos problemas que yo?… no saben lo que yo sé de mi, que soy tan insegura, que me cuesta tanto decirle NO a la gente, decir lo que realmente quiero… ellos no saben cómo es tener una familia como la mía, crecer con una mamá más preocupada por que hagas las cosas bien que porque realmente estés bien (eso pensaba yo), tener un papá que ni siquiera estuvo aquí, no platicar las cosas importantes con nadie y acostumbrarme a que era más fácil no hablar de los problemas y ser la “buena” de la historia… no saben lo que es ser mamá a los 16 y todo lo que implica, no saben las decisiones que he tenido que tomar, las culpas que he tenido que cargar, las tristezas que he vivido, las decepciones y las confusiones que he pasado… no entienden que por todo eso yo soy así…

Claro, sólo son excusas para justificar mis errores, muchas veces lo hice; pero un día llegó el momento de la verdadera crisis, en el que no me quedó de otra mas que detenerme a pensar en lo que me pasaba… para poder abrir bien los ojos y entenderme… entender porqué hice cosas que nunca imaginé que pudiera hacer, entendí que todas esas malas decisiones e incluso estúpidas para las que ni siquiera yo misma tenía explicación, sucedieron por querer siempre agradarle a los demás, por mi incapacidad de decir algo que pudiera hacer sentir el más mínimo sentimiento negativo o de rechazo a otras personas (que después se convertiría en rechazo hacia mi), tal vez todo se resumía en mi inseguridad, mi necesidad de aceptación y la dificultad para expresar lo que realmente siento… ahora me explicaba por qué había ganado en la secundaria el premio a la persona más querida de la generación sin que yo tuviera idea de que podría ganar algo así jaja realmente ahora que lo veo siempre quise ser “alguien agradable”… y eso a veces me hacía depender de otros, no de mí. Entendí entonces que por diferentes circunstancias a lo largo de mi vida YO era quien era, una persona con buenas intenciones, pero también con todas esas características “no tan agradables”… qué irónico.

¿Que si pensé en culpar a alguien por haber llegado a ser como era? Sí, lo pensé… pero demasiado rápido me di cuenta que CULPA era una palabra totalmente inútil en éste caso, del modo que sea nuestros padres hacen lo mejor que pueden para criarnos, sería injusto culparlos. (Sólo puedo agradecerles). Y acerca de todas las demás personas que se cruzan en el camino… cada quien hace lo que cree mejor para sí mismo, ahora sé que no debemos tomarnos como personales las decisiones de los demás, pues así como yo tengo mi historia de vida, todos las tienen, familias, problemas, necesidades diferentes y lo que hacen, aunque para algunas personas sea incorrecto o malo, lo hacen por ellos, no por mi. Todos están allá fuera luchando sus propias batallas.

Es algo que nunca termina, pero en el transcurso de todo éste proceso, entendí que no era necesario decir que sí a todo, agradarles a todos para estar bien, supe que así ese vacío nunca se iba a llenar, entendí también a las personas que he permitido que me lastimaran, cómo se sintieron las personas a las que lastimé… (realmente busqué entender a cada persona que me hacía reflexionar un poco, de ahí acepté esa idea que escuché en esa película: “todos los que se cruzan por tu vida pueden ser tus maestros”, pues la verdad es que todos te enseñan algo, algo bueno si así quieres verlo… entendí que no hay personas buenas ni malas, solo hay personas buscando sentirse mejor de maneras equivocadas… y dejé de tomarme las cosas como ofensas hacia mí tomándolas como simples decisiones de la gente). Me di cuenta que todo lo que me ha sucedido antes tiene una razón de ser. Como dicen, de los errores se aprende, obviamente algunos errores con consecuencias más graves que otros, pero al final, el que quiere hacer algo con la crisis que viene después, es el que sale ganando. Si miro atrás veo que he tenido una vida complicada; bueno… he complicado mucho mi vida. El choque entre el querer complacer a los demás y la conciencia moral que siempre pensé debía seguir me llevó a olvidarme que las decisiones las debía tomar por mi y para mi, pero gracias a todos los errores que he cometido he podido aprender muchas cosas. Si no hubiera sido mamá adolescente no sería la misma persona que soy ahora; no hubiera aprendido que hay razones más importantes por las hay que luchar, que por sólo un drama social preparatoriano. Si no hubiera estado varias veces en medio de un caos en mi vida por el hecho de no atreverme a decir que no, tal vez no me hubiera dado cuenta de lo codependiente que era. Si no hubiera estado tan triste tantas veces no hubiera podido darme cuenta de qué es lo que realmente me hacía feliz.

Hubo un momento en que supe que tenía que dejar de poner excusas, sentí que ya había sido suficiente tiempo para “aprender la lección”, tenía que dejar de culpar y hacerme cargo, sólo así podría concentrarme en la solución… yo era esa persona, así crecí, pero eso no significaba que tuviera que seguir siendo igual, y la primera parte, que era conocer mi verdad, ya la tenía, ahora venía lo bueno: CAMBIAR.

Lucía Victoria.