pensamientos, reflexiones

Podría no ser así

Cuando buscamos ver algo, vemos sólo lo que nos es conocido, cómodo o esperado, nos cerramos y entonces no vemos lo que simplemente ES. Cuando nuestro juicio encasilla a algo o alguien nos cegamos a un mundo de posibilidades.

Los juicios están en todos lados. Si yo describiera lo que veo en éste momento podría decir algo como: veo a una mujer con el cabello largo y bonito, que parece estar enojada por el gesto que tiene, etc. Y entonces alguien más podría estar imaginando lo que digo y preguntarse ¿largo en comparación con qué? ¿bonito basándose en qué? ¿el gesto puede ser por que le molesta la luz del sol?…

Imagínense que cuando le ponemos el juicio a algo (le ponemos etiquetas, lo clasificamos de alguna forma) lo vamos encerrando en una caja, cada vez más pequeña, sin ninguna salida.

Muchas veces, cuando enjuiciamos, lo hacemos como un niño que tiene la ilusión de que las cosas sean de cierta manera, y en el fondo está también el deseo (infantil) de cambiarlo.

Por ejemplo, las personas no son como queremos que sean; son como son, punto. Muchas personas nos quejamos de otras, desde el deseo de que fueran como pensamos que deberían ser. En serio, leámoslo de nuevo lentamente: nos quejamos de que las personas no son como queremos que sean. ¿Por qué alguien debiera ser como nosotros consideramos que debe ser?, y más importante aún, ¿por qué sufrimos cuando alguien no es como queremos que sea?

Cuando tenemos una idea de lo que es «una buena persona» y conocemos a alguien que no tiene una o varias de esas características que yo le pondría a «SER una buena persona», sólo hay 2 opciones: ser o no ser una buena persona. Pero realmente habría muchas muchas muchas! Muchas más posibilidades… Así es como nuestro juicio nos limita.

Suspender los juicios y creencias personales implica entender que el pensamiento funciona como un fenómeno colectivo, nuestros pensamientos son el reflejo de las opiniones de otros, de lo que hemos escuchado, leído, percibido o visto de otras personas o no. Ser conscientes de que nuestras opiniones están basadas en creencias y que éstas no son una realidad para todos, nos abre un panorama mucho mayor.

Entonces, si quisiéramos comprender un poco más sobre ésto, podríamos practicar un estado mental en el que ni afirmemos ni neguemos nada, sólo observemos. Sólo esta actitud nos permitiría alcanzar una conciencia distinta.

Esto también tiene que ver con qué tanto nos cuestionamos a nosotros mismos, nuestras ideas, nuestro sistema de valores, nuestros conceptos y sobre todo nuestros juicios. Así como con qué tanto estamos dispuestos a experimentar, qué tanto nos permitimos vivir una experiencia desde lo desconocido y, posiblemente, desde la incertidumbre.

Lo desconocido nos resulta incómodo, y lo incómodo lo rechazamos, no lo queremos ver. Pero eso que nos resulta incómodo es lo que verdaderamente nos lleva a crecer, solucionar y seguir adelante.

Es cuando suspendemos el juicio cuando podemos acercarnos al objeto, persona, hecho, etc. Es así que no hay posibilidad de error. Ver lo que ES, no lo que quisiéramos que fuera o lo que no es.

Y yo, en este momento, siento y creo que para ver lo que ES y vivir ligero con ésto es necesario abrir bien los ojos, la mente, el alma…

Lucía Victoria

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opiniones, pensamientos, reflexiones, respeto, vida

Vivir completo

Desde pequeños, viendo a los grandes, aprendemos que no podemos o debemos estar tranquilos hasta que tengamos todo bajo control. Los grandes queremos controlar el comportamiento de nuestros hijos, controlar la forma en la que aprenden, controlar que pase lento o rápido el tiempo, controlar la forma en la que nuestra pareja nos demuestra su amor, controlar nuestros sentimientos, controlar lo que hacen o deciden los demás, controlar incluso lo que piensan los demás de nosotros ¿qué loco no?

Las personas complicamos todo. Lo complicamos para no tener que enfrentarnos a nuestros miedos. Cuando hay conflictos evitamos hablarlos como si así desaparecieran, cuando sentimos algo lo callamos hasta que no podemos más, cuando alguien piensa diferente o vive diferente algún asunto preferimos señalarlo como un error en lugar de hacernos más flexibles y adoptar nuevas posturas o pensamientos que atenten contra lo que nos hace sentirnos seguros (lo que ya conocemos); preferimos vivir como se nos enseñó en lugar de probar nuevas formas, preferimos vivir a medias que aprender a vivir todo lo que podemos, preferimos “cuidarnos” a nosotros mismos poniendo una barrera, antes que aprender a disfrutar las cosas aún sabiendo que pueden terminar en algún momento. Tenemos voz y no la usamos siempre que podemos, tenemos ojos y no los usamos para expresar sin hablar, tenemos brazos y no los usamos para abrazar todas las veces que podríamos. Es un desperdicio. Una manera de protegernos a nosotros mismos de lo que sea que sintamos como amenazante.

¿Por qué queremos controlar todo? ¿A qué le tenemos tanto miedo?

Parece que le tememos a vivir, a sentir lo que podemos que sentir, a sufrir lo que podemos sufrir, a amar lo que podemos amar, a emocionarnos con algo, a hacernos ilusiones porque tememos que lo bueno vaya a terminar. Tenemos miedo de que vaya a doler…

¿Realmente vale la pena seguir toda la vida pensando igual, sintiendo igual, haciendo lo mismo? ¿Es mejor evitar encontrarnos a una persona que decirle todo lo que le queremos decir a la cara? ¿Es mejor no entregar el corazón completo a algo o alguien por si acaso después eso acaba? ¿Es preferible quedarnos con las ganas de hacer algo con tal de que no vayan a pensar algo equivocado de nosotros? ¿Por qué es importante lo que los demás piensan de nosotros?

¿Por qué no darnos permiso de cambiar nuestros esquemas mentales? ¿Por qué no cuestionar y refutar nuestras propias ideas?

La vida no se detiene, algunas veces viviremos situaciones incómodas, intensas, duras, tristes; otra veces pasaremos por momentos alegres, bonitos o agradables… Es parte de vivir. Pero no podemos experimentar muchas cosas si seguimos anclados por miedo. Al fin y al cabo, si vamos a sentirnos tristes, pues estemos tristes un tiempo. Si vamos a sentirnos incómodos, pues estemos incómodos, si vamos a amar, amemos, sintiéndolo con todo nuestro cuerpo, pues por algo sentimos lo que sentimos. Si vamos a darnos cuenta de que estábamos equivocados, podemos reconocerlo y seguir aprendiendo. ¡Es normal que sintamos muchas cosas! ¡Estamos vivos! No podemos evitarlo… ¿por qué queremos evitarlo?

Si alguien tiene algo que decir, que lo diga. Si alguien tiene que confrontar a otra persona, que lo haga. Si alguien necesita ayuda, que pida ayuda. Si alguien tiene dudas o no sabe qué hacer, que pregunte. Si alguien se siente tan mal que necesite llorar, que llore. Ninguno de éstos sentimientos va a durar para siempre.

Las creencias irracionales se encuentran en la mayoría de nuestros problemas. Buscar la creencia irracional que tenemos y cambiarla puede hacer un gran cambio en nuestra vida. Empezar a decir ‘Sí’ a lo que siempre hemos dicho que no, es un buen comienzo.

Eso que no quieres sentir, siéntelo y deja que la vida siga…

 

Lucía Victoria.

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«Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente sin mediocridad»

Walt Whitman