reflexiones, relaciones

El silencio también es una respuesta.

El silencio también es una respuesta.

A veces no queda de otra, por más que quisieras que hubiera otra, esa es.

A veces puede ser decepcionante, pensar cómo es que alguien no puede simplemente decir algo… algo… ¡lo que sea!

Y a pesar de saber que si lo piensas mucho vas a terminar haciendo un desmadre de suposiciones, confusiones y caos, necesitas ponerle palabras.

A veces el silencio es claramente la respuesta que quieren darte, pero no te basta porque piensas que realmente no es suficiente, «¿eso es todo?, ¿en serio ya no hay más?… debe haber más…»

A veces no comprendes cómo las personas pueden elegir no decir algo, algo que aclare, que borre las dudas, que defina algo, no comprendes como es que prefieren dejarlo así, todo abierto, todo difuso. A veces sí lo comprendes.

A veces la calma llega sólo cuando lo decides así, cuando decides que el silencio sí es una respuesta… cuando la tomas, la integras y sigues.

Lucía Victoria