pasiones, pensamientos, reflexiones, vida

Mirar(se) en los ojos del otro.

Mirar a los ojos a otra persona es ir más allá. Me atrevería a decir que es una de las pocas cosas que realmente necesitamos y que nos hace mucha falta, el mundo sería diferente si nos diéramos esa oportunidad, de no sólo ver, de no quedarnos en lo superficial.

Y es que hay tanto que mirar… podemos hablar con los ojos, podemos agradecer con los ojos, podemos honrar con los ojos, podemos sentir con los ojos, podemos compadecer con los ojos, podemos apoyar, gozar y hasta tener una conversación profunda que nos lleve a sentir paz sólo con los ojos.

Para algunos puede ser difícil, son los miedos, las inseguridades, los pensamientos que no nos dejan abrir el corazón para permitirnos practicar esto. Hace años no podía mantener la mirada en los ojos de alguien que me estuviera hablando, ni por dos segundos. Hacerlo no fue nada fácil pero con el tiempo fui acostumbrándome (primero) y luego fui dándome cuenta de lo maravilloso que era y de todo lo que los demás y yo podíamos recibir con ésta práctica. Es algo que sin duda debo recomendar.

Si nos miramos a los ojos podemos romper barreras, podemos ver el alma de quien está en frente, podemos ir tan profundo que podemos encontrar el amor que hay dentro de cada persona e incluso encontrar el amor que está dentro de nosotros mismos. Podemos vernos a nosotros mismos en esos ojos. Si buscas bien, te das cuenta que detrás de cada mirada siempre hay una gran historia.

Lucía Victoria.

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pensamientos, reflexiones, vida

Cuando te veo, también me veo.

Que nadie te robe la paz; ni quien pudieras criticar, ni quien pudieras sentir que te quiso hacer daño. Que no te robe la paz, que puedas ver al otro como igual, como una persona que vale tanto como tú pero que tiene diferentes problemas de vida o maneras de actuar, que veas que no es que te haya hecho algo a ti sino que tú te lo tomaste personal, y por lo tanto puedas dejar de juzgar. Que su mirada y su actuar, en lugar de llevarte a arrojar tiempo y energía hacia otros, te inviten siempre a ver dentro de ti para DARTE CUENTA, pues reconociendo al otro en uno mismo es como realmente podemos estar en paz.

«Cuando te veo, me veo.»

Lucía Victoria.

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opiniones, pensamientos, reflexiones, vida

Lo que NO QUIERES con todas tus fuerzas.

¿Han escuchado a personas decir que no quieren cometer los mismos errores que cometieron sus padres con ellos? ¿Que no quieren ser nunca como fueron sus padres, que están tratando de hacer todo lo contrario, que quieren hacerlo mejor (utilizando un tono como diciendo que sus padres no hicieron un buen trabajo, por lo tanto agradeciendo poco o nada)? ¿Conocen a gente que haya dicho que odia ser de alguna u otra manera? ¿Que busca e intenta de diferentes maneras dejar de tener tal conducta o actitud y no puede hacerlo?

Conozco a algunas personas que han dicho cosas similares, creo que es un problema común.

LUCHAR contra esas cosas no va a funcionar. Es como cuando estamos peleados con alguien, el coraje o el enojo hace que tengamos mucho más presente a esa persona. En lugar de alejarla, la atraemos. En lugar de soltar, nos atamos más. ¿De qué le sirve a la gente estar recordando lo malo, buscarle lo negativo a todo, aferrarse al pasado? A fin de cuentas todo lo «malo» trae también su ganancia, tuvo que haber servido por lo menos para aprender o valorar algo, y además, nos ha hecho ser lo que somos ahora.

“Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma.» – Carl Jung.

Podemos cambiar cuando primero aceptamos. Sólo cuando empezamos por apreciar, reconocer y amar las cosas tal cual son, después podremos buscar la manera de transformarlas.

Lucía Victoria.

 

despierta

 

ocio, pensamientos, reflexiones, vida

Si los perros ladran…?

La verdad es que no siempre que «los perros ladran es señal de que vamos avanzando»… algunas veces te estarán ladrando para advertirte de algo que tú no has visto, algunas otras tal vez sólo le estarán ladrando a la luna o a la bolsa de plástico que llevó el aire por ahí. En fin… No cabe duda que, a pesar de las señales, sólo vemos lo que queremos ver y lo que estamos preparados para aceptar en ese momento.

Lucía Victoria.

 

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